La mayor causa de despidos de Introvertidos

La mayor causa de despidos de Introvertidos nurcosta

Susan Cain ha contribuido mucho al mundo de los introvertidos. No sólo les ha dado voz, sino que ha empezado a generar cambios en el mundo de la empresa. Aunque todavía no son suficientes. Aún siguen habiendo muchas oficinas diáfanas.

En 2014 se perdían 86 minutos al día por culpa de las oficinas diáfanas. Yo creo que esta cifra se queda corta incluso para el 2014. Y el 95% de los empleados coincide que el diafanismo es improductivo.

Ya veis que hay artículos para todo. Este especialmente me hace reír. Pero no debo negar que no contiene toda la verdad. Incluso se deja un punto importante: el trayecto de desplazamiento hacia la oficina. En algunos casos, es exagerado. Pero por otro lado, trabajar en remoto sigue teniendo sus desventajas.

1. Las oficinas diáfanas son la peor pesadilla de los introvertidos.

Después de una jornada de trabajo, la mayoría se encuentran despiertos a altas horas de la madrugada para poder recuperar el tiempo a solas, para recargar energía. Y recuperar aquello que el sueño no puede devolver. Si les preguntas cuánto tiempo pasan a solas, te lo sabrán decir con exactitud. Así es cómo diferencias a un introvertido de un extrovertido.

¿Cuál es el motivo real de ir a una oficina a trabajar? ¿Demostrar al superior que se realiza una tarea? Un doctor, un profesor, un abogado… es lógico que tengan que asistir a una localización en concreto para desarrollar su trabajo. Pero en la mayoría de los casos, las oficinas diáfanas son un coste de improductividad y de margen para las empresas. Aquí dejo un enlace que lo justifica. Y más que nada lo comparto porque la imagen no tiene nada que ver con el contenido del artículo y me ha hecho gracia.

2. Los introvertidos a menudo son malinterpretados.

Aunque ser introvertido tiene sus ventajas, hay una gran falta de comprensión de los demás. Los introvertidos no hablan si no están 100% seguros de lo que van a decir, si su aportación es diferente a lo de los demás y sólo si es importante para la discusión. De lo contrario, les parece absurdo participar.

Y por lo tanto, dejan de aportar o decir algunas cosas que consideran importantes. Pero si generan conflicto o creen que no vale la pena discutirlas, lo ignoran. Lo cual crea más conflicto aún. Y genera un mayor número de despidos, que por algún motivo, están aún injustificados en Internet. No hay un sólo enlace que demuestre que alguien soporta trabajar con un introvertido.

Ni los propios introvertidos quieren trabajar con introvertidos. Sólo los introvertidos tienen esta sensación de que van a ser despedidos.

3. No son tímidos, sino que procesan la información interiormente.

Y necesitan formar una opinión antes de aportar su propio comentario. Por eso apenas hablan durante las reuniones. O cuando intervienen, lo hacen con una aportación argumentada y construida. Sacan lo máximo de dentro para no tener que hablar de nuevo. Además, no soportan la pequeña charla. O el small talk, si nos ponemos científicos.

La introversión es una constante batalla por entender por qué el mundo aprecia o premia, en un primer plano, a los extrovertidos en lugar de los introvertidos. Si escribo este artículo es porque quiero aprender algo nuevo sobre esto. Hasta ahora todo me resulta familiar, porque soy introvertida. Si no eres capaz de decir cuántas horas pasas a solas o bien quieres saber cuál es tu tipo de personalidad, voy a compartir una vez más el enlace del test Myers-Briggs.

La batalla de los introvertidos es la de ser conscientes de que aunque pasar desapercibido sabe a gloria, les repercute aumentando su frustración por no ser comprendidos. La exposición es aquello que más les asusta. Darse a entender es el camino que deben recorrer los introvertidos. Y creo, que por este motivo escribí mi primer libro. Para aprender cómo darnos a entender al mundo y encontrar algo de valor que la sociedad premie según nuestras cualidades.

En el trabajo hay que dejarse ver del modo que uno es. No sólo para ganar confianza consigo mismo, sino porque, en alguna ocasión, puede llegar al despido. Los introvertidos son los más propensos a ser despedidos, que lamentablemente no tiene nada que ver con su productividad. Sino porque la mayoría de puestos de trabajo están creados por personas extrovertidas, y en consecuencia, para personas extrovertidas. Y del mismo modo que un introvertido asume erróneamente que los demás pueden leerle la mente, los extrovertidos leen los CVs sin hacerse la pregunta de qué tipo de Myers-Briggs tendrá. Por eso te contratan por tu CV y te despiden por cómo eres, por esa falta de comprensión inicial.