#leyendo en abril

leyendo en abril 2016

Este mes he tenido lecturas polarizadas. O las he disfrutado mucho, o me han disgustado profundamente. Las últimas, han sido fascinantes. He descubierto a Mrozek y a Topor, cuyo humor me ha levantado el ánimo. Y también Lucia Berlin, que me ha hecho compañía durante todo marzo y abril, la he disfrutado mucho.

  • Jambalaia de Albert Forns (Anagrama). Premio Anagrama catalán. Trata muchos temas: el sexo de los astronautas, la masturbación. Y de otros más explotados en la cultura norteamericana como el neuromarketing y la obesidad. Incluso el autor describe el libro como un making-off del síndrome de la segunda novela. Le di 2 estrellas de 5 en Goodreads. No fue una lectura ideal para mí, y ahora me resisto a escoger el libro finalista de Anagrama, de Anna Ballbona. Sé que no tendrá nada que ver un libro de un autor que no tiene nada que ver con ella, pero quizá esperaré un tiempo antes de escogerlo.
  • Encuentros con hombres notables de G.I. Gurdjieff (Editorial Sirio) ‘El hombre vive un mundo subjetivo del cual le es imposible escapar’. La contraportada del libro nos avisa que el libro, si bien puede seguir aspectos autobiográficos de la vida de Gurdjieff, no es ciertamente una autobiografía en el sentido ordinario de la palabra. Hay cosas literales, y otras no. La subjetividad puede llegar a impregnar la autenticidad.
  • Clown Esencial de Alain Vigneau (Ediciones La Llave). Una parte de autobiografía y otra parte de ensayo. Trata sobre cómo de terapéutico puede llegar a ser reírse de uno mismo.
  • La Risa Caníbal de Andrés Barba Muñiz (Alpha Decay). Ensayo sobre la sátira y el humor. Un repaso histórico y contemporáneo de qué es lo que nos hace reír. Trata de responder las preguntas de ¿Quién decide de qué y hasta dónde podemos reír? ¿Por qué tenemos tanto miedo a la risa de los otros? ¿De qué nos reímos cuando nos reímos de alguien? Y siguiendo la línea anterior del libro de Vigneau que había leído, hay un capítulo (para mí, el mejor) titulado Chaplin vs. Hitler: un estudio sobre la parodia, en el que Andrés, escribe: ‘la reacción a uno mismo frente a su propia caricatura’ es un estado que pone en suspenso nuestra propia percepción de la realidad, con un efecto retroactivo de la parodia. En la Alemania nazi, los judíos empezaron a asemejarse a las caricaturas que de ellos mismos se hacía en la prensa alemana: “Comenzamos a parecernos a ellos, sólo por el deseo que ellos sienten de que nos parezcamos […] A un judío no le bastaba con ser judío, sino que tenía además que hacer de judío. Ese hacer de judío pasaba inevitablemente por parecerse a la parodia de un judío ideada por la mente de un nazi”.
  • Things to do with your mouth de Divya Victor (Les Figues Press). Un poemario visceral y experimental. Tierno en contadas ocasiones. Divertido en cada página.
  • Una niña está perdida en el siglo XX de Gonçalo M. Tavares (Seix Barral). No tengo muchos comentarios a hacer excepto que no me gustó demasiado.
  • Yo serví al rey de Inglaterra de Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg). Muy muy muy muy muy pero que muy bueno. Pensé en Mister Bean todo el rato, mientras lo leía. Hrabal me ha robado el corazón como escritor. Si queréis descubrir al autor, empezad por este libro.
  • Manual per a dones de fer feines de Lucia Berlin (L’altra Editorial). Los relatos, siempre autobiográficos, constituyen una captura de las ansiedades y aventuras de la autora, que afrontó siempre su vida convulsa con alegría y buen humor.
  • La vida para principiantes de Sławomir Mrożek (Acantilado). Descubrí esta joya de autor gracias a Jen. Mrozek es un escritor y dramaturgo de Polonia, que muchas de sus obras pertenecen al género de teatro del absurdo. Trata de sorprender al lector en cada página y en cada línea, con situaciones y comportamientos muy alejados de la realidad (o quizá no tanto) con parodia. Se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Los relatos que más me gustaron fueron: La rutina, La revolución, Hamlet y Un héroe.
  • Anuncio una casa donde ya no quiero vivir de Bohumil Hrabal (El Aleph). Relatos cortos del autor. No me gustó tanto como sus dos novelas anteriores, sobretodo Una soledad demasiado ruidosa, pero el libro mantenía su esencia y su humor.
  • El quimérico inquilino de Roland Topor (Valdemar). Excelente relato del que me han recomendado ver la película. Hay un fragmento del libro que me ha recordado mucho a La chica danesa. Os recomiendo encarecidamente que lo leáis si os gusta el humor y el misterio, enfrascados en una lectura paranoica y entretenida:

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  • The year of magical thinking de Joan Didion (Vintage). Es la autobiografía del periodo en que el marido de la autora tuvo un ataque al corazón, justo cuando regresaban del hospital de visitar a su única hija, Quintana, que descansaba en coma. El año del pensamiento mágico, en español, es un ensayo sobre el luto, escrito desde el corazón. La autora trata de racionalizar los sucesos, de ordenar las ideas y sentimientos que percibió durante el año tras la muerte de su marido. Prepara los pañuelos si escoges esta lectura.

Algunos de estos libros los voy a releer, recordando, del mismo modo en que revisas fotos del pasado con cierta nostalgia, todo lo que que sentí leyendo cada libro. A medida que leo más libros, me doy cuenta que tengo más ganas de releer mis favoritos. Años atrás me hubiera parecido inconcebible: hay demasiados libros para leer, para qué leer el mismo dos veces, si hay millones que pueden aportarme historias nuevas.

Me alegro ya de no pensar así.

Y al releer un libro, me acuerdo del lugar, ciudad o situación que me encontraba mientras lo leía. ¿Os ocurre?