La carrera profesional de un escritor

la carrera profesional de un escritor

La carrera profesional de un escritor consiste en mantener una vida secreta. Aunque seas bueno en mentir, tendrás que vestirte con un aire de misterio y frustración que ni tú mismo vas a ser capaz de soportar. Y como me gusta reírme de mí misma–cuya práctica algunos consideran terapéutica–quiero dramatizar la rutina que llevarás si quieres escribir un manuscrito:

6:00h Te levantas. Tienes que escribir durante hora y media. Es mejor escribir con la barriga vacía. Porque sólo así sacarás lo mejor de ti. Sin café ni comida, podrás concentrarte en aquello que escribas. Si desayunas más tarde, sólo comes una vez, y así te ahorras el dinero del segundo café.

7.30h Desayuno. Nutritivo y con hidratos de carbono. Y barato. La avena es muy asequible. Quizás, cuando llega esta hora ya te arrepientes de lo poco que has escrito. Entre frase y frase te has quedado observando la pared llena de post-its que, al tener los ojos tan pegados de sueño, no puedes leer del todo bien. Pero no nos desviemos, primera comida del día es muy importante: haz una primera comida sana, porque tu salud es muy importante. No puedes permitirte caer enfermo: no hay tiempo ni dinero para eso. Cuida tu cuerpo como un templo o no podrás publicar tu primera novela a los 60 años porque no llegarás a esa edad.

9.00h Trabajo. Es imposible que la escritura te dé de comer a no ser que seas el nuevo descubrimiento del año. Pero, incluso escritores buenos y famosos tienen que vivir de otras fuentes de ingreso. Miranda July tiene que producir películas para mantenerse. Y un ejemplo más local: Yannick García. El trabajo es lo que te dará de comer y la estabilidad para mantener un horario fijo con el que poder ceñirte para escribir. Demasiado tiempo libre es improductivo.

Demasiado tiempo libre es improductivo.

Demasiado tiempo libre es improductivo. De verdad, no te sientas culpable por estar trabajando.

Quita la cara de frustración que llevas o a los 30 parecerá que tienes 40.

14.00h Comida. Ídem al desayuno. Aunque trata de no comer avena. Aporta un poco de variedad a tu cuerpo. Fumar, beber o comer más de lo normal te hará enfermar. Cuídate como un atleta porque seguirás ejercitando tu mente en tu tiempo libre.

15.00h Trabajo. Sigue. Recuerda en estos momentos que tu obra es como un hijo al que hay que alimentar. Estás trabajando para él. Con esto en mente, sé igual de disciplinado en la escritura como en tu trabajo. Aprovecha cualquier momento libre para escribir o leer. Recuerda que aún sigues siendo escritor en los momentos en que no escribes.

Aún sigues siendo escritor en los momentos en que no escribes.

Pensé que hacía falta repetirlo. Esta frase no la escribí yo. Se la robé a alguien–como cuando robo las dedicatorias en las tarjetas de cumpleaños–pero no recuerdo a quién pertenece. Y me gusta tanto que la repetiré de nuevo.

Aún sigues siendo escritor en los momentos en que no escribes.

19.00h Tiempo libre. En este tiempo libre, la gente normal iría al gimnasio, quizás. Pero tú, es mejor que hagas ejercicio en la calle o en tu casa, para ahorrar dinero. Escribir es la actividad más barata que existe. ¿Por qué te empeñas en hacerla cara? Asegúrate de gastar lo menos posible. No necesitas libretas Moleskine ni bolígrafos Montblanc. No vayas a cafeterías donde te cobran 4€ por uno o dos cafés. Deja las cafeterías para los turistas. Si vives con compañeros de piso, vete a escribir a la biblioteca. Compra libros de segunda mano o lee los de la biblioteca. O róbalos. Gastar dinero en ropa es inútil.

¿Amigos? ¿Qué amigos? Sacrificarás algunos aspectos de tu vida social y también querrás evitar las malas relaciones que puedan perjudicar tu trabajo. Explica a tus amigos que quizá no podrás verlos tan a menudo, porque te has comprometido a escribir a diario. No decirles nada sería un insulto para ellos, respétalos. No vayas a fiestas, es una pérdida de tiempo y a ti te hace falta. Como mucho, ve a las copas del final, donde a gente ya está más suelta y puedes tener conversaciones interesantes. Y si sales, no te emborraches. Mañana tendrás que escribir.

21.00 h Cena. Aprende a cocinar comida simple y con muchos nutrientes. Los carbohidratos son una buena fuente de energía duradera. Trata de cenar alguna cosa mientras escribes. O pretendes estar escribiendo. O cuando piensas que deberías estar escribiendo mientras estás mirando Facebook.

Quizás lees artículos de Electric Lit. Como éste que anuncia que “a medida que iba involucrándome en el mundo literario, más dudaba de mi capacidad como escritor” y ante tal identificación, te quedas sin apetito para seguir escribiendo. Lo siento. Para levantar el ánimo aquí tienes un infográfico divertido para preguntarte si ya eres un escritor reconocido.

00.00h Lectura. Probablemente, en un día de trabajo–los fines de semana no cuentan, porque necesitas todo un sábado para desconectar y poder ser creativo–hasta ahora no has tenido tiempo de leer. Pero no te preocupes, Arianna Huffington acaba de publicar un libro sobre la revolución del dormir. Léelo antes de ir a dormir, aunque sacrifiques un poco de sueño.

Habrá días que podrás escribir 10 páginas. Otros, que por tu trabajo, no escribirás nada. No gastes demasiada energía escribiendo mientras podrías estar leyendo. Digo, viviendo. Madura tus ideas y paso a paso, tendrás algo con forma. Y si no la tiene, habrás cultivado el hábito.

Repítelo. Sé constante. O escribe un post como éste y ríete de ti mismo exagerando lo que haces. Hasta que pierdas la noción de tu tiempo libre. Y recuerda que no son los mejores escritores lo que tienen éxito–aunque no sé qué convierte a un escritor en mejor–sino los que más persisten.