No sabía que un videojuego podía hacerte llorar

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Un día después del trabajo compré un videojuego que comentaron mis compañeros durante la comida. Vimos el trailer y me encantó. También vimos otros, pero que aún no están en versión Mac. Por lo que compré éste, para empezar.

No soy una amante de los videojuegos. Pero ahora que lo pienso, siempre he tenido un juego relacionado en cada etapa de mi infancia y adolescencia.

La Pantera Rosa: Misión Peligrosa: este era mi videojuego favorito entre todos antes de cumplir los 8 años. Lo pasé más de 50 veces, quizás. Ésta es la primera parte (irrefrenablemente acabo de ver un par más para recordar). Luego, el Principito. Y en la última época, minijuegos, donde me pasaba horas probando juegos distintos. En la adolescencia, jugaba a Los Sims. Pero nunca le pillé el sentido, no había un propósito final aparte de hacer la trampa con el ROSEBUD para ganar más dinero, eliminar la escalera de la piscina para matar al personaje o cualquier otra trampa que desafiara la propia naturaleza del juego.

En este reencuentro con mis fantasmas del pasado, pasé 40 minutos jugando a Stanley Parable. Se me pasaron volando. Era absolutamente divertido y sarcástico. Parecía realmente que la voz en off me hablaba a mí, un tipo llamado Stanley de 40 años, que me creí ser el mismísimo Stanley, durante 40 minutos. Fui su par de ojos, que se movían con las teclas A W S D.

Era un poco molesto, porque la voz en off te guiaba. Y mientras creías estar en control de la situación, el juego te recordaba constantemente que estabas jugando a algo que alguien había desarrollado, y que tú no eras el creador real. A lo largo de esta hilarante experiencia, no podía parar de tomar fotos de todos y cada uno de los planos:

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Hasta que tuve que contenerme. Es un juego que tiene muchos finales distintos. Así que podrías pasarte más horas.

Tras invertir un considerable tiempo con este juego, compré Beginners Guide, de uno de los dos autores de Stanley Parable. Los mismos del trabajo me lo recomendaron y pensé: más diversión.

Así que no dudé y jugué directamente sin interrupciones porque el juego dura sólo hora y media y se pasa volando y…

No sabía que los videojuegos pueden hacerte llorar.

Tampoco pude dejar de tomar fotografías de cada instante. Fue mucho mejor que ver una película. Porque Beginner’s Guide no deja de ser un guión con capítulos narrativos: una voz en off y niveles que vas saltando. Pero tú participas activamente y tienes el control de lo que haces. Estás participando en la historia. Tú crees ser la historia.

Pero es una historia triste, desgarradora. Y llega incluso a ser poética. No puedes evitar sentir rabia, tristeza, alegría o frustración a lo largo del juego. También placer, por la belleza en la que está diseñada el juego. Tampoco pude evitar tomar fotografías (que no hacen justicia al juego):

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Y paro porque tampoco quiero hacer spoilers. Pero aquí hay fotos de más calidad.

Y empecé a plantearme preguntas ¿Por qué insisten en que el hábito de jugar a videojuegos es malo? ¿Cuál es el objetivo de jugar a un juego? ¿Por qué un juego de soporte electrónico es más “adictivo” que uno no electrónico?

Era difícil para mis padres controlar las horas que pasaba jugando a videojuegos. Y supongo que para todos los padres. Era fácil engañarles con algo que desconocían, no sabían que hacíamos con el ordenador. Pero nunca nos limitaron el tiempo delante de la pantalla. Y como no era algo prohibido, no quería abusar de ello porque disponía de todo el tiempo que quisiera, y lo repartía en otras cosas. Si le dices a un niño que no puede hacer lo que le gusta hacer, piensa que tiene mal criterio. O siente vergüenza de lo que está haciendo, como si fuera algo prohibido.

No creo que jugar a videojuegos sea la alternativa a “me aburro”. Hay gente que enciende el televisor. Y ésta si es una exposición pasiva: recibes información que te viene dada y no puedes participar en nada. O bien pasas tiempo en Facebook, lugar al que vamos para desaparecer cuando no sabemos qué hacer con nosotros mismos.

Como yo lo veo, jugar a un videojuego es invertir el tiempo con algo que sabes que te aporta algún beneficio. Como leer, ir al gimnasio, ver una película. Sí, en ocasiones haces esas cosas por puro aburrimiento: “voy a dedicar un rato a esto, porque luego tengo tal compromiso”. Pero todas las actividades anteriores requieren tiempo, más de una hora, si uno se quiere sumergir y concentrar en ella.

Entre todos los beneficios que aportan los videojuegos, aprender a perder y tomar decisiones son las más importantes. Tienes más ocasiones en las que cometes errores. Y el videojuego es un entorno protegido. Lo mismo decían en mi universidad, “luego veréis cuando lleguéis a la vida laboral”. Y tenían razón. Cada uno crea su propia historia y terminan siendo distintas.

Nunca se es mayor para jugar con videojuegos. Y ya se sabe que las mujeres van ganando terreno en tecnología: sería absurdo seguir divisando esta línea. Así lo demuestra la nueva campaña de publicidad de Louis Vuitton.

Cuando salga la versión de Life is Strange para Mac, la quiero. Mientras, a seguir leyendo.