El boom de la industria del diseño no terminará pronto

El boom de la industria del diseño no terminará pronto

En las escuelas de negocios así como en otras carreras, se van incorporando cada vez más asignaturas relacionadas con el diseño. El diseño no sólo forma parte de la vida de los artistas o de las empresas que venden productos específicos. Además de ser una de las industrias con más crecimiento, en especial la del diseño de interiores.

El diseño se encuentra en nuestra vida diaria: como trabajadores y/o consumidores. Y en nuestra vida cotidiana, todavía hay cosas que podrían mejorarse. El diseño no sólo contribuye estéticamente, sino que también persigue la optimización y la mejora, también a nivel de convivencia.

Éstas son algunas de las maneras en que el diseño nos ayuda a mejorar nuestra calidad de vida:

1. Asociar las cosas. La creación de ideas es la base de conexión de conceptos distintos, que a simple vista no tienen nada en común. Lo mismo sucede con objetos visuales. Si además, les asocias colores, eres capaz de formar opiniones en menor tiempo.

2. Seleccionar y ordenar por preferencia. Decides con rapidez. Una vez formada la opinión, toca tomar decisiones. En definitiva, es fácil poner preferencias. Algunas cafeterías ya implementan este mecanismo, para ayudarnos a tomar decisiones más rápidamente, por ejemplo este café en Mónaco que sirve una carta de colores como menú.

4. Reduce el tiempo de decisión. Nos ahorra tiempo. Como cuando tienes los mismos pantalones repetidos 5 veces. Uno por día. Eliminas ese paso para pensar qué te vas a poner. O cuando tienes las aplicaciones del teléfono ordenadas por color, tardas mucho menos en encontrar las Notas. Alguien a quien podemos agradecer este legado de diferenciar los colores, es a Laurence Herbert, que fue el que estandarizó el sistema de diferenciación de colores que hoy en día conocemos como Pantone. Starbucks utiliza su propio color. Y no sólo las empresas. Herbert es un pilar de la cultura pop. Y éste otro Herbert también.

5. Permítete ser tu mismo. Cada persona tiene su propia forma de orden y desorden. Un diseño puede funcionar para alguien mientras que para otro resultará un sobre-esfuerzo innecesario. No me refiero sólo a diseño de estética. Sino a diseño sistemático de cómo organizar las cosas. Por ejemplo, yo recuerdo las agendas de la escuela. Me ponía contenta cada vez que recibíamos la nueva al iniciar el curso. En seguida decoraba el exterior. Quería que se diferenciase del resto. Pero para el interior, era un desastre.

El desastre consistía en que nunca escribía nada: las listas nunca me gustaron. Y menos, apuntar los deberes. Ya me acordaría, pensaba, cuando llegase a casa, aunque me equivocaba. Para mí, tachar algo de una lista para que quedase como “hecho”, no me producía satisfacción. Me llevó tiempo descubrir que eso no significaba que no me gustara hacer listas. Mientras, iba acumulando agendas sin usar de cada año escolar.

Tengo muchos posts que solamente son listas, en serio, pero es distinto agrupar temas en conceptos generales y seguir un esquema de tareas. Lo que no me gustaba es seguir un esquema, como el de la agenda, para hacer los deberes. Necesitaba verlo para saber que tenía que hacerlo. Por eso mi pared del escritorio está cubierta de post its para ver qué es lo que tengo que hacer. Busca tu método, tu diseño.

Y no os cuento cómo tiene la pared mi hermana. Mejor os lo muestro:

El boom de la industria del diseño no terminará pronto nur costa

Seguir el diseño de los demás puede funcionarte o no. Sólo debes ver si te gasta energía o te la recarga. Si el diseño de otro no te sirve de ayuda, inventa el tuyo propio.

Foto (la primera) @pantone.cafe