Mantener el blog y volver a publicar

Mantener el blog y volver a publicar

Llevaba tiempo sin publicar. Específicamente 9 días. Casi llego a los 10.

Pocas veces me ha sucedido tener inactivo el blog por un espacio de tiempo tan prolongado. Creo que es la primera. Pero no tengo tanta curiosidad como para comprobarlo.

Sé que a pocos les importará, y que a muchos les parecerá irracional, ¿Qué más da? Si no has tenido tiempo para publicar, ya lo harás más adelante, pensarán. Nueve días no es nada.

Y yo lo sé, sé que no pasará nada. Todo el mundo seguirá su día tranquilamente, del mismo modo natural que, todos lo han hecho hasta hoy.

Pero hay una disconformidad en mi interior, un picor, que me recuerda cada mañana y me dice “ayer tampoco publicaste post. ¿Lo harás hoy?” pero en seguida acallo esa voz, diciéndole que aún no he tomado café.

Preparo el café y luego me siento, y empiezo a escribir. Pero en lugar de escribir para el blog, escribo para mí. O escribo otras cosas y luego nunca las paso a ordenador porque ya sé que no las publicaré.

De modo que otro día pasa sin publicar. Qué más da.

Pero la razón principal por la que no he publicado, es porque demasiadas cosas han transcurrido en estas últimas dos semanas. Y aunque tenía posts preparados como drafts, (sí… adelanto posts), no los quería publicar en ese momento, porque tampoco los sentía como importantes. Porque hay cosas más importantes de las que hablar, pero son demasiado recientes.

Así que, ¿para qué bombardear con información cuando no siento que es importante? La calma también es necesaria, y sobre todo, en esta última semana. Pero para mejorar en algo, hay que ser constante.

Hoy ha terminado un capítulo de mi vida, entre todas las cosas que tenían que terminar. La de alumna (que no la de estudiante), con la presentación de la tesis del máster, en la que se me ha escapado la frase “no es que mintamos, es que no somos lo suficientemente sinceros con nosotros mismos”.

Y ya me siento con fuerzas para publicar de nuevo. Y pienso que es curioso. Normalmente puedo tener unas cuantas cosas abiertas a la vez: ir preparando posts paralelamente con el trabajo o con otros proyectos. Pero será que es noviembre, que es un mes en el que siempre todo se renueva, como las hojas, y se vuelve más nostálgico, y termino escribiendo cosas que no tienen sentido, como esta del año pasado.

Muchas veces me encuentro pensando cosas profundas y existenciales y me digo “qué brillante”. Qué ingenua yo. Pero, mi mente me baja los humos de nuevo, porque como si de una papelera se tratara, cada vez que aparece un nuevo pensamiento lo vacío en seguida. Involuntariamente, y no regresa.

Como si lo escribiera en papel y lo quemara directamente al poner punto y final.

Y entonces pienso, claro, estas epifanías no son mías, por eso del mismo modo que vienen, se van. Por eso en las conversaciones no aporto demasiado, porque no nacen estas epifanías a no ser que esté en soledad. Es como si estuviera vacía y de repente me llenara de información. Pero la volviera a reciclar. ¿Por qué no puedo tener esta información como mía? ¿Por qué debe ser mía?

Las palabras, el lenguaje, las ideas, no me pertenecen. ¿Será por eso que escribo, porque tengo miedo a olvidar?

Entonces escribo y quemo lo que escribo, asemejando mi mente. Bueno, no lo quemo literalmente, lo borro del ordenador o reciclo el papel.

Por eso no he estado publicando últimamente.

Porque nada me parecía mío y quería observar más, a leer más (en mi cocina, que como dice mi amiga, es muy metal). Porque quería hacerme más preguntas.

Y aquí finaliza mi disculpa por pasar tanto tiempo sin publicar. ¿A quién me disculpo?

Qué se yo, a mí misma, quizás.

pd: mi hermana, que es ENFP, sugiere que el título de este post sea I’m back bitches. Sigo mi intuición y no le hago caso. Creo que me equivoco.