Identificar la caída de Ícaro

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“Lo extraño de este cuadro es que lleva por título La caída de Ícaro siendo así que, al menos a primera vista, no parece que hubiese en él ningún indicio del desdichado final del hijo de Dédalo. No obstante, si observamos el cuadro más de cerca distinguiremos, en la parte inferior derecha del lienzo, entre la popa del galeón y el pescador sentado de espaldas a nosotros, dos piernas agitándose en el mar, a pocos metros de la orilla.

Diminuta señal de un desastre que pasa desapercibido: todos los personajes del cuadro están ocupados en sus quehaceres, nadie ve lo que ocurre, nadie es testigo. Es preciso que el espectador trace el marco.

La isla no se inmuta. Nadie es testigo. Nadie ve.” — Chantal Maillard, La mujer de pie

Este fragmento del libro me recuerda a dos cosas:

1) A un fragmento de una antología de notas suicidas donde se analizaba que la gente que no sufre depresión, no puede ver el por qué hay gente que la sufre. Y por qué, además, algunos se provocan el suicido. Esta falta de empatía les impedía sentir compasión hacia los que sufren depresión.*

2) A una conversación con mi novio hace unos días:

Cuando fuiste a California, ¿había mucha gente en la calle?

No mucha, la gente va más en coche que a pie – le respondo.

Perdón, no lo he formulado bien, ¿había muchos sintecho?

Uf, sí. Mucha.

Y luego me cuenta el por qué. Él acababa de volver de San Francisco y la gran cantidad de sintecho le chocó. En California hay muchos más sin techo por el clima favorable y por la falta de seguridad social. Las personas con trastornos mentales que no tienen acceso o no responden bien a la atención médica, tienen dificultades para mantener puestos de trabajo y el funcionamiento de la sociedad. No pueden pagar una casa o atención médica y lamentablemente, terminan a la calle.

Me conmueve que tras días de la experiencia aún mantenga la visión de su viaje. Yo no soy capaz de mantenerla.

Al llegar por primera vez a la India, me escandalicé por la pobreza. Por toda la basura en las calles y la de gente que hay pidiendo dinero. Me pregunté, ¿Cómo no pueden reaccionar la gente local, los gobiernos, los turistas a eso?** Es algo que ven a diario, y deberían sentir la necesidad de ayudar.

La realidad es que, al cabo de unos días, una semana, todos los del viaje (o la mayoría) nos acostumbramos de inmediato. La ignorábamos. Ya no formaba parte de un escenario compasivo y en el cual queríamos tomar acción. Formaba parte del escenario borroso que siempre estaba allí, de fondo.

Cuando no estás alerta de otra perspectiva, cuando sigues siempre con una mirada fija (o llámalo gafas, pañuelo o color de rosa), no puedes ver más allá de lo que te rodea. Aunque seas consciente de eso en un principio, tu visión acaba nublándose.

Por eso debes hacerte preguntas. Empieza por ti, luego por los demás. Para evitar cualquier caída o prevenirla. Porque lo más difícil es identificar un problema: una vez lo tienes identificado, resolverlo es menos trabajo. Identificar a Ícaro en el cuadro es el primer paso.

* John Oliver habla de la salud mental de EEUU en su programa.

** Barack Obama ha dicho algo parecido sobre las armas en los EEUU, después de la última masacre en una Universidad-College de Oregón.