Por qué es importante bloggear con tu nombre

Por qué es importante bloggear con tu nombre y pasar el bloqueo blogger

(parte 1)

Algunas veces no sé qué historias seleccionar para compartir con vosotros. Constantemente me debato, en saber cuánto comparto y cuándo –porque el momento adecuado también es importante.

Hasta ahora, por ejemplo, no he compartido la historia de que soy vegana y de cómo se lo dije a mis padres.

Estaba de intercambio en San Diego y hacía un Skype con mis padres. Empecé abordando el tema con una broma que siempre ha hecho mi padre en casa, y ahora cuando debo dar una noticia, se la repito, por eso del karma:

Papá, mamá, debo deciros algo—pausa—no estoy embarazada.

Ellos sonríen pero no dicen nada.

Me he vuelto vegana.

Algún día lo esperábamos – dice mi padre. Probablemente era el movimiento lógico tras ser vegetariana.

 

Me gusta decirles las cosas de forma ambigua a veces, como ésta hace meses:

Mamá, debo decirte algo –estas cosas siempre las comento primero a ella. Perdón papá.

Dime

No estoy embarazada, le repito.

Vale, dime

Tengo pareja

Silencio. El uso de la palabra pareja le inquieta.

Desde enero llevo viendo a alguien

Otra vez. Alguien. No se lo estoy poniendo fácil.

¿Cómo se llama?

Y se tranquiliza al oír el nombre de un chico.

Me lo ponen demasiado fácil para jugar con ellos.

Ser vegana o tener pareja no me definen como completo. Pero sí forman parte del conjunto de quien soy. Y un día u otro voy a sacar el tema (como ahora, y se agotó el comodín). Porque no puedo dejar de escribir sin mencionar estas partes importantes de mi vida.

Y a medida que voy avanzando con el blog, colgando más posts, me doy cuenta de lo que voy construyendo. No sólo una marca personal y una reputación (si es que existe tal cosa), sino que también vais conociendo más capas de quién soy.

Y hay capas que, quizás, nunca quiera comentar. Pero algún día u otro tendré que abordar. Evito escribir sobre estas capas porque tengo miedo de pensar que sólo por mencionarlas, parezca que aún definan más quién soy o que desaparezcan por simple mención.

O me da reparo compartirlas en el blog porque no tienen nada que ver con las categorías de los posts. Y entonces voy replanteando preguntas: ¿Amplío las categorías? ¿Continúo hablando de mi vida? y realmente, esto ¿A quién le interesa, aparte de a mi familia? Incluso ellos estarían totalmente en contra de que me volviera transparente.

Cuanto menos compartas, mejor. Qué obsesión con eso de escribir de la vida que tienes.

Pero llámalo obsesión o interés en el mundo de los blogs, voy observando y analizando lo que hacen aquellos que tienen mayor éxito. Y todos tienen en común que

  1. Escriben mucho y de forma regular.
  2. Comparten su vida íntima.
  3. Unen escenas de su día a día con conceptos teóricos.
  4. Escriben en formato de listas.
  5. y son ávidos lectores (de géneros variados) –esta no es una verdad universal, pero de algún modo tengo que justificar ante mis padres, porqué leo tanto. Como si fuera pecado. 

Y con la reciente e imperiosa necesidad de querer compartir lo que tengo actualmente en mente, quiero deciros lo siguiente:

Estuve jugando con la idea de abrir un blog anónimo y de publicar todos los escritos más locos y nada relacionados con lo que publico aquí. Porque esto solo confundiría a los que me leéis. Y de un modo u otro, depende de lo que escribiera, perjudicaría mi reputación –o ego, como quieras llamarlo–que he estado construyendo este último año.

Pero, ¿Por qué canalizar todas esas historias en otro lugar, si siguen formando parte de quién soy?

El último post de Penelope Trunk me ayudó a tomar una decisión. No podía resonar más lo que estaba sintiendo estos últimos días. El siguiente fragmento está traducido del inglés al español –si queréis leer la versión original, haz click aquí. Si no, sigue leyendo:

Me desperté esta mañana pensando que no hay manera de separarme del 11S. Las ganas de no escribir sobre ello me recuerdan las ganas de la gente que abandona un blog y pretende abrir otro. Y lo que realmente traduce eso, es el deseo de no querer afrontar una parte de uno mismo.

Para los que están planeando escribirme y preguntarme si abandonar un blog y abrir otro, dejadme deciros que es mucho más significativo entender cómo los dos tipos de blogs pueden ir de la mano. Porque las dos partes de escribir forman parte de ti. Y el proceso de integrar ambas, muestra la persona íntegra en la que te has convertido.

Es mucho mejor para ti integrar las distintas partes de ti en una historia. Las historias son lo que nos convierten en un conjunto.” 

Así que, como si el consejo fuera hecho a medida, voy a seguir con este blog con más ganas que nunca. Cerrar el otro anónimo que abrí (hace pocos días) e integrar las historias por aquí.

Gracias por vuestro apoyo –seáis lectores desde febrero del 2014 o seáis lectores nuevos de hoy. No os pido nada, porque simplemente, si no os gusta el contenido podéis salir de esta ventana.

Estos últimos meses estuve planteándome si realmente me apetecía bloggear. O, sencillamente, si el gozo de compartir conocimientos que, al principio sentía, había menguado.

Hoy me he dado cuenta que nunca debía replantearme eso ni de broma: claro que lo disfruto. Sólo debo esforzarme mucho y recordar que amo quien soy y debo afrontar todas las capas de quien soy. De lo contrario, huiría y eso no llevaría a ninguna parte.

Y retomando una etapa profesional tras terminar el máster, estoy más ilusionada que nunca de poder combinarlo todo con retos nuevos.

Seguiré escribiendo sobre las categorías actuales –emprender, autoconocimiento, carreras profesionales, marca personal y libros.

Y, novedad, enlazaré más contenido literario al blog: destacando los fragmentos que encuentre relevantes de los libros que leo y las categorías –y sin olvidar, aquellos aspectos relevantes de mi propia vida.

Para los que aún no hayáis leído el libro Emprender tu Marca Personal, podéis encontrar la muestra gratuita de los primeros capítulos + prólogo de Pau Garcia-Milà haciendo click aquí.