El humor, como cualidad para la marca personal

El humor, como cualidad para la marca personal

Ayer fui a ver, en directo, al Mago Pop. Creo que ha sido el primer espectáculo de magia al que he ido.

Y me sorprende, porque es algo que es bastante común: atrae por su misterio y espectáculo.

He leído sobre magia, he visto varias películas (Ahora me ves…, The Prestige y Merlín el encantador). Porque soy de las que ha visto las películas más mainstream, aunque estoy intentando cambiarlo un poco). Incluso mis padres me han hablado de espectáculos de magia a los que han asistido.

‘Qué espectacular’ dirían del espectáculo.

Así que me encuentro en el teatro COLISEUM. Y al principio no me entusiasmaba la idea de ir. Qué palo, pensaba. Además estábamos lejos, en un primer piso, alejadas del escenario y no nos sacarían para los trucos, ¿qué gracia tiene entonces?

Pero traté de comprometerme con el show y absorber todo el conocimiento que el tal Mago Pop nos pudiera transmitir. Y aquí comparto con vosotros lo que aprendí:

1. Tener carisma y humor son grandes cualidades

Sacó a dos chicos del público. Uno era un fotógrafo. Baraja estas cartas, le pidió. Qué mal lo haces, dice el Mago Pop, no te preocupes, yo no sé nada de fotografía. Se da la vuelta y cambia de víctima:

– ¿Tu a que te dedicas?

– Estudio

– Entonces no haces nada, ¿no?

Y más bromas como estas. El público reía a carcajada limpia.

Sacó a un niño y una niña del público. Les pidió que se dieran la mano. Y se quedó en silencio mirándolos. Todo el público exclamó al unísono “oooh.” Eso fue todo. Luego les pidió que miraran un sobre.

Ser cómico es muy difícil. Es quizás la profesión más cruel y desgarradora: te desnudas delante de un público en directo, riéndote de ti mismo, de tus propias experiencias personales. Y debes hacerlo con gracia. Porque si no se ríen ni de tus desgracias contigo, te da la sensación de que no han servido para nada.

Imagínate lo difícil que debe ser humorista. Yo moriría al instante en el escenario (entre nervios, sudor y posibles estallidos de vómitos hacia el público).

En cambio, si la gente no espera que tengas ese toque de humor en otro tipo de profesión, les sorprende gratamente y lo consideran como una habilidad suprema.

Aunque no tiene que ser necesariamente el humor, descubre cuáles son tus habilidades o características que te hacen únicos o te diferencian de los demás. De este modo tendrás una mejor marca personal.

2. Invirtió toda su infancia, o su tiempo libre, en lo que le gustaba

Esto incluso formaba parte del show. Había un vídeo en el que sus “padres” describían qué era tener un hijo como él. Eran ficticios–su madre era Emma Vilarasau.

Pero realmente, el Mago-Pop-pequeño se esforzó muchísimo en lo que le gustaba. A todas horas. Y esto es lo que me encanta. Que la gente siga sus hobbies. Porque hay mucha vida más allá de la escuela, la universidad o del trabajo. Tenemos tantos días y tantas horas para llenar nuestro corazón con aquello que queremos hacer por placer y satisfacción propia.

Y quizás un día, esa pasión que has ido cultivando, te aporte lo suficiente como para que puedas ganarte la vida con ello y continuar con tu camino.

Seguir tus sueños no siempre funciona como un buen consejo de carrera profesional. Al menos al principio. Algo que disfrutas hacer, si no da dinero, es un hobby. Te paguen o no por ello, seguirás haciéndolo, porque no te moverás por dinero.

3. Saber venderle tu locura a los demás

Uno de mis TED talks favoritos es éste. El del crazy dancer: el que empieza con su propia idea y al ser el único, lo ven como el friki, el loco. El que se suma a la causa es el inteligente que arriesga y apuesta por él. Y si se suma la gente, ya es todo un éxito.

A el le pasó eso con sus padres. Supo venderles la idea porque les demostraba continuamente su resiliencia y su aprendizaje. Y sus padres le animaron.

Esto me recuerda a esta mañana, que salí de casa muy temprano camino a la radio. Eran las 7 y algo. Mi hermana ya se había despertado porque se prepara para el MIR, y tiene horarios muy exigentes. He salido a la calle y estaba lloviendo. Tendría que subir de nuevo al primer piso y pensé ‘vaya palo’. En mi pueblo, un primer piso es un primero. En Barcelona, esto es un engaño. Los primeros pisos son terceros (principal y entresuelo van en medio).

Así que saco el teléfono y decido llamarla. Tardo unos 5 minutos en encontrar cómo se hace eso:

¿Qué? contesta ella.

¿Me tiras el paraguas por el balcón?

¿¡Qué!?

Si, que llueve un poco. Tírame mi paraguas por tu balcón.

Es peligroso.

No pasa nadie, anda – le ruego.

Y cuelga.

Momentos después abre su ventana y estudia la acera. Ve que no viene nadie. Le indico dónde debe tirarlo.

Hace un lanzamiento perfecto, justo donde mis manos, para que yo pueda agarrarlo.

Siento miedo en el último momento: incrementa demasiado la velocidad, no me lo esperaba. Aparto mis manos y estalla contra el suelo.

Se rompió el cabezal del paraguas.

Naturalmente, mi hermana se enfada. Yo con vergüenza le grito “gracias, está perfecto” y me largo corriendo porque ya voy tarde. Luego me doy cuenta de que el paraguas que lanzó es el de ella y se rompió: por eso se enfadó.

No sé por qué ha accedido a seguir mi plan. Pero el caso es que le he vendido la idea a mi hermana y aceptó. Era una locura. Pero me gusta pensar que confió porque en otras ocasiones, mis planes funcionaron.

Ahora ya no. Tendré que volver a empezar.

4. Seguir tu intuición y ser consistente

Una de las cosas que más cuesta hacer es escuchar la voz propia.

Constantemente necesitamos las indicaciones de los demás. Como: mamá, ¿cómo pongo una lavadora? Esto nunca se lo pregunté. Directamente me lo mostró.

Porque no solamente pedimos ayuda cuando la necesitamos, a esa voz ajena, que nos guíe ante el futuro desconocido. Sino que a veces, la recibimos sin incluso pedirlo. Ahora deberías hacer esto, te repiten. Y tú piensas: no quiero, ni hablar.

En esos casos replantéatelo: ¿Qué opino yo? ¿Qué quiero yo? Indaga y plantéatelo. Antes pensaba ¿Qué la respuesta está en mi interior? ¿Qué tontería es esa? Por favor, quiero que me digas lo que hacer y ahora. No puedo esperar.

Hasta que te das cuenta de que, si no ha llegado la respuesta, es porque no te escuchabas con atención y no seguiste tu intuición. La urgencia ralentiza el progreso.

Ah, y el espectáculo de magia del Mago Pop fue genial. Los últimos dos trucos fueron geniales. Y el momento rewind con el truco de Siri me recordó a esto. Decidí que me gusta la magia.