El proceso de selección - Recursos humanos de una lectora

El proceso de selección – Recursos humanos de una lectora

Soy muy estricta cuando contrato (compro) libros.

Quizás uno ha terminado su trabajo antes de tiempo y entonces debo encontrar otro rápidamente para reemplazarlo. O hay veces que tengo varias lecturas al mismo tiempo, si la producción de lectura aumenta. Teniendo en cuenta la alta rotación de lectura de este último mes, debo actuar con diligencia y seleccionar más libros para contratar.

Primero veo las candidaturas abiertas que he estado siguiendo durante unos meses o semanas: la lista de lecturas-a-leer de Goodreads. Pero también hay que hacer una ojeada a las que aparecen en último momento. Como los candidatos que vienen con referencias de otros libros que los mencionaron —Amo a Dick a través de su autora Adriene Reines o cualquier libro de Joy Williams, recomendado por el último texto de Jeanette Winterson.

Queramos o no, siempre contratamos a alguien por recomendación, si están a la altura del trabajo. Aunque, después de todo, soy de las que piensa que siempre funciona mejor la intuición.

El siguiente paso del proceso es verlos en persona: cómo son por el exterior y en el interior. Ojearlos y saber cómo se llaman (es decir, qué precio tienen).

Pero en este paso, la búsqueda no se limita ahí. Al ir a la librería, hay muchos más candidatos a ser observados. Les doy una oportunidad también, y dejo que hablen por ellos mismos.

A veces no me puedo contener y selecciono más de los que debería escoger. Otras, salgo con las manos vacías porque tengo que consultarlo con calma: todos los candidatos son demasiado buenos, pero los que tengo en casa aún pueden ejercer su función por más tiempo.

En el caso de que haya comprado ese libro, primero lo sitúo en la estantería de libros-por-leer.

Los otros libros que han sido leídos le observan con candidez: saben que le queda un largo camino por recorrer.

Con suerte, en una semana, promociono ese libro a la mesa de trabajo y posteriormente, a la mesita de noche para que vea lo bien que lo está haciendo y que pronto va a servir su función.

Hasta que llega su turno de trabajo.

¿Va a defenderse tan bien como prometió?

Y las horas pasan.

Y, al final, si hay suerte, rinde al 100%

Esta vez, satisfecha con su trabajo, le doy una buena puntuación en Goodreads. Allí mejora su currículum, donde se vuelve más codiciado en el mercado.

Vuelvo a promocionarlo a la estantería de libros leídos y queridos. Aquí seguirá trabajando como documento de referencia o de lectura para otras manos.