Anotar, subrayar y escribir en los libros o cómo interpretar el arte

Anotar, subrayar y escribir en los libros o cómo interpretar el arte

¿Escribes en tus libros? me preguntó mi amiga.

Si, por qué no, le respondí.

Pensaba que, al gustarte tanto leer, los mantenías intactos.

No veía por qué una cosa excluye la otra: subrayar o anotar el interior del libro y tener cuidado de éste.

Cuando era pequeña, nunca subrayaba los libros. De hecho, me parecía una locura doblar la esquina del papel para marcar una página. Les tenía mucho cuidado y, como mucho, escribía en el interior mi nombre y el año que lo leía. Y en lápiz. Porque pensaba que la obra de un autor no podía nunca modificarse: debía mantenerse intacta.

Hasta que leí Rebeldes de S. E. Hinton. Publicó este libro a los 17 años. Yo tenía unos 3 años menos cuando lo leí. Y por algún motivo, sentí una presión en el pecho: ella lo ha conseguido con 17 años, ¡se me agota el tiempo!

Así que subrayé. Marqué todo lo que me gustaba. Anotaba los sentimientos que experimentaba. Luego, en un papel, anotaba todas aquellas frases que me parecían mágicas. Y las guardé.

De este modo, empezó mi hábito de guardar todos aquellos fragmentos de libros que quería conservar. Incluso fragmentos que por aquel entonces no entendía pero sabía que algo significaban. De vez en cuando, todavía me sorprendo descubriendo su significado.

A lo largo de estos años de subrayar y destripar libros, he aprendido que puedes poner tu propia voz en esa obra. Porque el arte se trata de esto, ¿no? de que cada uno haga su interpretación. De que alguien se lleve su pequeño mensaje personal. Y si no es hoy, mañana, cuando tenga más visibilidad.

No hay una única verdad. Y esto es lo que no entendía del arte al principio. Podía pasarme horas mirando un cuadro y seguir preguntándome: pero, el autor, ¿qué quiso expresar?

Anotar, subrayar y escribir en los libros o cómo interpretar el arte nur costa

Da igual.

Porque lo que el autor quiso, fue conmoverte. Él quiso dar una representación.

Pero hay un espacio en el que tú puedes interpretar. Y hacer tuya su obra. Según tu mensaje.

Lo mismo con los libros. Anotar y subrayar libros es añadir tu voz, tus pensamientos en él. Es lo que Roland Barthes identificaría como mis momentos de placer en la lectura.

Y me gusta pensar que cuando presto libros, la persona que está leyéndolo, puede oír mi voz en mis anotaciones. Y recíprocamente, cuando compro un libro de segunda mano o me lo prestan, puedo escuchar más voces.

Y es divertido.