Cómo decidir sobre qué escribir y evitar la vergüenza

Cómo decidir sobre qué escribir y evitar la vergüenza

Después de pasar dos días dándole vueltas mentalmente a este post, recibo esta notificación del último escrito que Seth Godin publica a su blog: Embarrassed. Avergonzado, en español.

Primero pienso: qué coordinación tiene el universo. Luego, veo claro el por qué me sentía avergonzada con este post que digería mentalmente estos días: escribir un blog tiene sus riesgos. Cuanto más contenido escribes, más probabilidades tienes de fastidiarla.

Por este motivo, escribir un post con el título “Cómo decidir sobre qué escribir” es peliagudo. Y falso. Porque, realmente, podrías escribir de lo que quisieras –si no tuvieras vergüenza, o no te pusieras límites artificiales sobre qué es lo correcto.

Esta es la parte que quedaba para enfocar la idea que quería comunicar. La respuesta más fácil es decidir escribir sobre nuestras experiencias. Es lo lógico: eres un experto de lo que has vivido. Pero a nadie le interesa tu vida y hay cosas de tu vida privada que te avergüenza compartir y/o no añade valor al compartirlas.

También podrías inventarte las experiencias sobre las que escribes y tratar de imaginarte cómo te sentirías en esa situación:

He activado Spotify directamente en el teléfono. Pero con la cuenta gratuita, la música está en shuffle. Es decir, aparecen las canciones por sorpresa.

Y madre mía. Qué joyas estoy descubriendo. He empezado escribiendo esto, con esta canción (Band of Horses – The Funeral). Seguro que tú tienes tus propios recuerdos de ella. 

Yo tenía 14 años. Por aquel entonces ya escribía. De hecho, ese año me vino la regla y escribí todo lo que sentí. Me vino en medio de una excursión escolar, en Montserrat. Tuve tanta vergüenza que no se lo dije a nadie. Lo único que hice fue quedarme sentada todo el día.

Qué pena. Me gustaría decirle a esa niña de 14 años “eres probablemente la última en tener la regla. Pídele ayuda a alguien, empanada.”

Pero claro, cómo ibas a hablar de un tema así en un blog. Es inapropiado, del mismo modo que escribir sobre homosexualidad sin ser homosexual ¿Verdad? Creas incomodidad, aunque quizás querías crearla. De todos modos, te avergüenza sacar el tema.

Por eso, en lugar de escribir el fragmento anterior, puedes decidir sobre qué escribir según estos puntos:

1. Empieza por escribir hoy.

Cuanto más tardes en empezar, menos oportunidades tendrás de generar buenos posts en un futuro.

No demores el tiempo de empezar porque no sepas aún de qué escribir. Lo normal es que los primeros posts que cuelgues den pena. Está bien, no pasa nada. Compartir contenido online requiere práctica: hasta ahora quizás escrito para ti o para alguien en concreto.

En un blog, antes de que llega a ser oficial, escribes para tus padres y tus 3 amigos. Si lo leen o no, nunca lo sabes del cierto. Porque siempre te dirán que sí.

Aprovecha ésta época de poca audiencia para practicar tu hábito de escribir y tu estilo, para encontrar tu marca personal y tu voz.

2. Escribir es como ligar: debes escuchar.

Empieza a escribir sobre un tema, y ve adaptándolo según tu audiencia. Lo mismo que cuando ligas: vas modificando la información que das a tu cita según sus respuestas y lo que te va diciendo.

Vaya, espero que lo hagas. Si no, no estás escuchando a la persona en ese momento.

Adaptar tu conversación a una persona es básico: de lo contrario sólo estás vendiendo información de tu vida sin escuchar al otro. Y no llegarás muy lejos con eso.

Escucha los comentarios del blog, emails, Facebook y Twitter. De tu familia y de tu pareja.

Pero sobre todo, no te rindas. Decidas lo que decidas, sigue lo que te diga tu estómago, no tu corazón, como diría Luna Miguel. A lo largo del tiempo irás descartando temas de los que quieres escribir (en lugar de los que debes escribir).

3. Toma tu decisión y una vez tomada, no te cuestiones. 

Pasado un tiempo, da un paso atrás y plantéate la eficacia de lo que estás haciendo. Pero sin tiempo ni experiencia, no tienes la visibilidad necesaria para valorar si lo que has estado haciendo tiene sentido o no.

Si yo no hubiera empezado con mi propio canal de Youtube, jamás hubiera descubierto que no me gustaba. Me lo paso mejor detrás de la cámara y en post-producción. Mi problema es que no me gusta editar los vídeos viendo mi propia cara en todo momento.

Pero otro lado, me obligué a mí misma a hablar delante de una cámara y mejorar mis habilidades comunicativas (como sonreír y hablar sin nadie a tu alrededor, excepto el vecino que desafortunadamente te descubre y se avergüenza él más que tú).

Además, producir vídeos es una habilidad de las más demandadas en las empresas. Si sabes hacer vídeos, consigues un empleo antes de alguien que no sepa.

 

Lo más difícil es empezar: actúa sin pensar. Como escribe Seth Godin en su post: “la cultura ha amplificado el cerebro reptiliano y lo utiliza, en demasiadas ocasiones, para crear un ciclo sin fin de negativas y auto-censura.

Si te lo piensas demasiado, te quedarás sentado, como la niña de la historia, todo el día sin preguntar a nadie por miedo a hacer el ridículo por algo que gran parte de las personas han experimentado.