Escribir proporciona estos 4 beneficios psicológicos

Escribir proporciona estos 4 beneficios psicológicos

Los beneficios de escribir van más allá de obtener un mejor vocabulario o de aprender a hacer resúmenes ejecutivos claros y concisos.

Lejos de que la prosa de tu escritura sea bella o no, el hecho de escribir tus propias ideas genera una fuerte mejora física y mental.

Hay estudios sobre estos beneficios (adjunto el link para que veáis que no me lo estoy inventando, por el hecho de que escriba un blog). Los expertos –qué bien queda decir esto– afirman que escribir unos 15 o 20 minutos al día o más, mejora la salud mental y física.

Pero, concretamente ¿De qué manera?

1. Escribir nos ayuda a reflexionar.

El hecho de escribir sobre una experiencia propia, el simple acto de externalizarlo, nos hace sentir mucho mejor.

Cuando tenemos la oportunidad de escribir nuestros sentimientos, meditamos. Paramos todo lo que sucede a nuestro alrededor, para observar nuestro interior.

A diferencia de verbalizarlo y compartirlo con alguien, al escribirlo, puedes revisitar tus pensamientos al cabo de unos días: con una perspectiva fresca y serena.

En lugar de obsesionarse una y otra vez sobre algo que ha ocurrido –y que no podemos ver una salida– escribir sobre ello nos ayuda a dar un paso atrás, evaluar y analizar la situación en la que estamos. Y luego, olvidarnos de ella por unos días.

2. Podemos responder nuestras propias dudas.

Uno de los posts que recibe más visitas y comentarios recibo en el blog: Quiero dejar mi carrera universitaria… ¿Qué hago?

La mayoría escribís cómo os sentís. Cómo habéis llegado a la situación actual. Y qué es lo que estáis haciendo –o deberíais hacer pero no tenéis energía– y me preguntáis por un camino a seguir.

En este post, la mayoría de lectores que escriben comentarios pidiendo ayuda, identifican claramente su problema. Incluso se responden ellos mismos sobre lo que deberían hacer.

¿No es bello eso? Han sido capaces de identificar eso que los bloqueaba: cada uno tiene la respuesta a sus preguntas.

Pero una vez encontrada la herida, no hay que parar allí. Hay que seguir buscando, hacer más preguntas: sólo de este modo sabremos cuál es el siguiente paso a seguir.

No hay que ser un escritor experto para expresar los sentimientos: todos sabemos escribir. La diferencia está en aquellos que lo hacen con consistencia.

3. La escritura contribuye a la salud mental. 

Hay estudios que indican que los bloggers liberan dopamina: un efecto similar al que obtienes haciendo deporte o escuchando música.

Mantener un diario personal (pero no me refiero a un diario estilo querido-diario,-soy-adolescente) sino un registro de emociones personales, con el que te expresas abiertamente, te permite crear un lugar libre en el que escribir, sea terapéutico.

Escribiendo sobre una situación traumática o emocional, se obtiene un menor riesgo de sufrir enfermedades mentales así como menores niveles de estrés a largo plazo.

No es un secreto: escribir cura heridas. El proceso de escribir ayuda a procesar la información y la vivencia, reduciendo así el estrés inicialmente provocado por tal experiencia.

Claro está que no hay que sobreanalizar situaciones. En tal caso, darle demasiadas vueltas produciría el efecto contrario. En lugar de permitirnos avanzar en esta fase de autoconocimiento, iría en detrimento del progreso.

4. Escribir evita que cometas los mismos errores en un futuro.

Escribir no sólo va ayudar a recuperarte de una experiencia en un momento concreto. También te preparará para afrontarte a escenas similares en un futuro.

Mi profesor de Historia del Bachillerato no paraba de decirnos cuán importante era su asignatura para nosotros –como cualquier profesor: siempre dicen que sus clases son las mejores– porque de algún modo, la historia te ayuda a identificar los errores de los eventos pasados y saber qué no hacer para que sucedan de nuevo en un futuro.

Pero, ¿cómo puedo aplicar las lecciones de la Guerra Mundial en mi día a día si, por ejemplo, nunca me he pegado con nadie a puño limpio?

Nuestra vida personal evoluciona y cambia: pero es más probable que se repitan escenas de tu propio pasado, que del pasado de la historia en general –aunque no digo que la historia tampoco sea necesaria. Ya sabéis cómo me gusta leer autobiografías o biografías.

Escribe tu historia también: para así sobrepasar posibles momentos difíciles que podrías tener, o que puedas en un futuro abordar mejor.