Los padres no conocen a sus hijos

Los padres no conocen a sus hijos

Se me ocurrió muy a menudo a lo largo de mi adolescencia. Y aún sigo pensándolo de vez en cuando.

Como ahora, en el gimnasio cuando, de repente, oigo el zumbido de una máquina que seca los bañadores de aquellos que salen de la piscina. Esa máquina suena como una Nespresso.

Y entonces pienso en café. Y de que ya no estoy tomando. Dejé de beberlo como hábito porque bebía más de 2 tazas de café al día. A veces me tomo un café ocasional, de esos sociales. Porque tampoco hay que privarse del completo de algo que te gusta. Pero era un hábito que quería eliminar.

Mis padres beben mucho café y tienen una Nespresso. Y me pregunto si saben qué es lo que hago en el gimnasio y si saben a qué hora voy o con qué frecuencia.

De todos modos, veo a esta mujer mayor que me observa detenidamente, a mí y a otras mujeres del vestuario, cómo nos desnudamos y nos vamos a la ducha. Me pregunto si es porque recuerda lo bonito que era su propio cuerpo cuando era joven. O porque le gusta venir a contemplar gente. O quizás le gustan las mujeres.

Luego recuerdo mi punto inicial: quería escribir sobre lo poco que los padres conocen a sus hijos.

Sucedió en el museo de Anna Frank con mi amiga Núria en enero de 2013. Vino a visitarme la segunda semana que estuve en Ámsterdam por trabajo. Fuimos a los lugares típicos que hay que visitar. Nos morimos de frío en la cola de espera, como puedes ver en la imagen de arriba. Y en la de abajo:

Los padres no conocen a sus hijos nurcosta

En una de las habitaciones de la casa-museo había un par de videos proyectándose en las paredes. En uno de ellos figuraba el padre de Anna Frank hablando de sus sentimientos tras la muerte del resto de la familia. Y en especial, sobre haber leído el diario de su hija. “Ningún padre llega a conocer a sus hijos” fue su conclusión.

Entonces lloré. Porque no podía contar con los dedos de las manos la de cosas que les ocultaba a mis padres.

Y ahora escribo esto porque todavía oculto cosas a mis padres.

Pero así es la vida. Y no podrá cambiar: siempre seguiremos siendo personas lejanas que desearíamos poder conocer un poco más. Como diría Adrien Brody a su hermana ficticia en la película El pianista, justo antes de que subieran al tren y a él lo sacaran de la cola:ojalá te conociera mejor”.

Por esto hago una lista de cosas que podemos hacer, como hijos, para ayudar a nuestros padres a entendernos mejor:

  1. Escribe un blog. Por ejemplo. O un libro. Ellos serán tus fans #1. Los únicos que se leerán de cabo a rabo tu contenido y con suerte, podrán conocer más sobre ti.
  2. Visítales. Si vives en la misma ciudad, frecuentemente. Si no, al menos una vez al mes.
  3. Comparte nimiedades en momentos inoportunos. Como, por ejemplo, el deseo irrefrenable de querer hacerte un piercing a la nariz.
  4. Coméntales los libros que has estado leyendo y las películas que has visto. Recomiéndaselos.
  5. Mantenlos informados. De tu vida personal y profesional. Aunque, a veces, cueste mucho encajar su respuesta. Aceptando que ellos nunca pensarán como nosotros (y viceversa) ayuda a encajar los golpes.
Déjate leer.
Este post es un tributo a los padres. Más o menos. Porque al fin y al cabo, ellos son los que te pagan las facturas.
Digo, los que te dan amor.