Cómo no dar una presentación en público

Cómo no dar una presentación en público

La semana pasada di una charla que resultó ser un fracaso.

Le he estado dando vueltas desde entonces. No todo el tiempo, pero intermitentemente. Algo me lo recordaba y de nuevo estaba pensando en cómo podría haberlo hecho mejor. Luego recordé que me encanta escribir, y que la parte buena de todo lo malo que me sucede es que tras ello, puedo encerrarme a escribir sobre la mala experiencia.

Y hacer una lista de los errores. Y afortunadamente, usarla para mejorar en un futuro (próximo).

1. No ensayar. 

Preparar una presentación una hora antes, para alguien extrovertido, quizás no supone un reto. Sabrás si eres un introvertido o extrovertido con el test de Myers Briggs, por ejemplo.

Yo según MBTI soy INFP, es decir, introvertida. Eso no quiere decir que se me de mal hablar en público. Se me da bien cuando practico mucho y he repasado los puntos mentalmente. La espontaneidad se me da bien en situaciones íntimas como escribir. O en reuniones de 1 a 1. Pero no en grupos grandes.

Practicando delante de un espejo o ante audiencia reducida. Es decir, tus compañeros de piso. O tus padres.

2. No poner corazón en las palabras. 

Cuando haces una presentación (fuera de la universidad, obviamente, si no este punto no tiene sentido, porque en la universidad a veces te dan temas a presentar que no te despiertan la más mínima curiosidad) es porque hablas de algo que te apasiona. De un tema en concreto del que eres evangelista. Por lo tanto, que se note con tu lenguaje corporal y con tu mirada. Trata de transmitir tu pasión.

3. No tener en cuenta a la audiencia. 

Tienes que dejar un espacio en tu discurso para que los oyentes sientan empatía. Que digan: pues sí, yo también me he sentido así en “X” situación.

Si la audiencia no puede relacionarse con lo que estás contando, van a desconectar y sacarán sus smartphones para refrescar las notificaciones de sus redes sociales. O jugar al juego de moda de turno. Como AA, que algunos van por el nivel pro.

4. No hablar de fracasos.

A nadie le importa escuchar el éxito de los demás. No somos interesantes. Queremos escuchar los fracasos de la gente y luego ver cómo los sobrepasaron, como este post de Ángel.

Por esto estoy escribiendo un post sobre lo mal que presenté ante ese público y no sobre lo excelente que puedo ser hablando delante de 30 personas.

Del mismo modo que ya no escribo más sobre el yoga, porque nadie quiere leer acerca de lo equilibrada que una está y el estilo de vida sana que lleva. Hablar de lo flexible que soy y de la serie de Ashtanga que practico no le interesa a nadie.

5. No cambiar el tono de la voz.

Para los oyentes, escuchar a alguien hablar en un tono monótono es sumamente aburrido. Además de provocar sueño, alimenta el hecho de que no muestras pasión. Así es como presenté yo y eso hizo desconectar a la mayoría.

Incluso en algunos de los videos que empecé a hacer en Youtube, un amigo de la carrera con el que tengo mucha confianza, Ferran, me dijo que escribía muy bien. Y que se me daba bien esto de escribir para el blog. Pero que hacer videos no era lo mío.

Como buena INFP, escuché su consejo y me lo guardé. Pero, ¿me privó de seguir haciendo más videos? No. Porque tienes que escucharte a ti mismo. Para seguir creando contenido importante, hay que superar las malas críticas.

Y por esto escribo sobre mi mala presentación ahora. Porque al menos puedo sacar algo bueno de esa experiencia. Y revisitar esta lista para la próxima charla que tenga que hacer en público. Que algunos ya sabréis que la próxima es el 28 de mayo ;)