Cuáles son los errores que cometes en tu primer trabajo

Cuáles son los errores que cometes en tu primer trabajo

Trabajar por primera vez es todo un reto. No sólo estás en un entorno nuevo, sino que sientes como si todo tu cuerpo no vaya a responder a todas las decisiones que tu cerebro le envía.

Por primera vez vas a tener responsabilidades que no habías tenido antes. O sí, pero otra gente no dependían de ellas: sólo tus notas. Y eso tampoco es que sea una responsabilidad. Aunque esto no lo aprendes hasta que entras al mundo laboral.

Mis primeras prácticas fueron en una multinacional. Eso implica que hay un montón de gente y por lo tanto, nombres nuevos. Te vistes de traje porque es lo que te han enseñado en la universidad y en las películas: en el mundo de los negocios, hay que ponerse un traje para ser considerado instantáneamente como inteligente.

Pero a la que te despistas (o no, e intentas hacerlo todo bien en todo momento, pero la cagas igualmente) puedes cometer algunos errores que no desearías haber cometido. Como por ejemplo, estos:

1. Presentarte a alguien que ya te han presentado. Hace una hora, esta mañana o el día anterior.

El primer día que llegué a Danone mi jefa me presentó a toda la planta. Es decir, a unas 40 personas. Uno por uno dijo “Let me introduce you my new intern. She’s the first intern in the Strategic Planning department. Nuria, this is [introduce nombre de persona la cual es presentada].”

Yo apretaba la mano de la persona que me la ofrecía. Y no sé si sonreía de nervios o porque el apretujón de manos dolía y quería disimularlo. Qué manía con establecer poder y seguridad en un apretón de manos.

Al menos en este país no se daban dos besos. Sino tendría que haber tenido que besar a 40 personas. Y no dos veces, tres: en Holanda se dan tres besos en las mejillas.

La única solución que se me ocurre a esto: repite el nombre de la persona mientras te la han presentado, para tratar de asociar su nombre a su cara. Y si no funciona, discúlpate y pregúntale cuánto tiempo tardó en aprenderse él/ella todos los nombres de sus compañeros de trabajo.

2. Enviar un email a la persona incorrecta. O peor. Enviar un email en cadena con toda una lista de CC’s. Antes nunca habías usado un CC. O quizás no te había importado averiguar qué significaba. Ahora sabes que los CC’s y las Copias Ocultas también recibirán el email que vayas a responder al remitente inicial. Y si la cagas, todos se enteran.

Entonces, antes de enviar un email mira quién es el remitente principal y quién hay en CC (si las hay).

3. Olvidarte de lo que te acaban de decir. Ya puede ser una tarea, una orden o una información importante. Una cifra interesante que deberías recordar para poner en una diapositiva (slide) en concreto de la presentación del proyecto que tienes dentro de 4 horas. Da igual. Eres tan inocente que crees que no deberías preguntar que te lo repitan. Te avergüenzas de que se te haya ido de la cabeza y te lo callas.

Pues todo al contrario: vuelve a preguntar. Di algo como “Perdona, pero quiero estar en lo cierto al ser algo tan importante. ¿Podrías repetirlo para que no haya problemas?.” Y no pasa nada. Problema solucionado. Si no, la bola de nieve va creciendo. Y el tiempo va en tu contra.

4. Precipitarte. Ya sea para enviar un email o para terminar la tarea que tu jefe te ha pedido. Quieres ir rápido porque así vas a demostrar que puedes hacer las cosas bien.

Pero no te confundas: rápido no significa mejor. La excelencia del trabajo es la consistencia de hacerlo bien hecho. Para esto, hay que ser metódico. Por lo que ir rápido no asegura hacer un trabajo bien hecho. Tómate tu tiempo, y con la práctica ya podrás acelerar más el proceso de trabajo. No te precipites.

Por algún motivo irracional infravaloramos la cantidad de tiempo de trabajo que nos dan en un principio. Pensamos: ah, esto con 20 minutos lo tengo. No te flipes novato.

5. Saltarte una fecha límite de un proyecto o una asignación. Seguramente porque tardas un poco más a realizar el trabajo en un principio. Todo es nuevo y debes ver al detalle todo para no equivocarte. O bien porque trabajas en un lugar donde los proyectos entran y salen muy rápido. Por ejemplo, una consultoría.

No tendrás al jefe contento. Y quizás hay un par de razones por las que podrías haberlo hecho mejor: podrías haber comentado que no llegarías a terminar o podrías pedir ayuda.

6. Quedarse demasiado tiempo en la oficina. Intentar irte más tarde que el jefe, aunque no te lo pidan, porque eres el becario no sirve de nada. Si estás pendiente todo el rato de que todos se vayan mientras tú te quedas, tampoco estás trabajando eficientemente.

Usa el tiempo necesario. Pero si un día puedes irte unos minutos antes que el jefe porque has terminado, no te castigues a ti mismo quedándote en la oficina perdiendo tu tiempo.

Y podría seguir, pero de momento, estos me parecen los más significados.

¿Cuáles fueron tus errores?

Fotografía principal de la fotoperiodista Ingrid Ribas