Oficinas diáfanas y la productividad en el trabajo

Oficinas diáfanas y la productividad en el trabajo

Ayer andando por la Universidad vi la nueva oficina de unos compañeros de clase que tienen una Start Up, Deadrones. Las paredes son todas de cristal, y a través de ellas, todos los alumnos que van hacia clase pueden verte. Además, comparten oficina con otras Start Ups, lo cual está bien. Porque así rentabilizan el espacio. Pero no hay paredes. Ni siquiera cubículos. Y sus conversaciones pueden mezclarse con las de los demás, haciendo así difícil la posibilidad de tener una reunión entre los miembros de la empresa.

Me sorprende que aún se creen este tipo de infraestructuras en los lugares de trabajo. Lo llamaría oficinas diáfanas. O plantas de trabajo diáfanas: tan transparentes que no se sabe donde empieza el trabajo de uno y empieza el de otro. Y las oficinas de co-working también se están construyendo de este modo. Dicen poco a favor de la supuesta “ventaja competitiva” que deben tener los negocios (privacidad, intimidad) para diferenciar-se y tener éxito.

La razón principal por la que se crean espacios de trabajo de este tipo es para socializarse más. Pero si ya somos sociales por naturaleza: seguro que hablamos repetidamente por Whatsapp o redes sociales con nuestros amigos. Y no hay nada que nos impida levantarnos un rato de la mesa e ir a la cafetera o salir a tomar algo unos minutos. O realizar una llamada. Y todos hacemos lo mismo: socializamos.

Desde hace unos meses quiero irme a vivir sola. Comparto piso con dos personas más. Y está genial, son excelentes compañeros de piso. Pero para mí, tener piso propio me permitiría seguir escribiendo más, sin ruidos y con total libertad. Como defiende Virginia Woolf en A Room of One’s OwnY aquí comparto con vosotros el por qué de esta decisión.

1. Debemos tener un tiempo para nosotros cada día.

Aprendemos mejor cuando estamos a solas. Sí, necesitamos de socialización para recibir estímulos y toda la pesca. Pero cuando creamos y hacemos el trabajo, es cuando pasamos tiempo en privado. Por lo tanto, tener un espacio que permita esta privacidad, es esencial para incrementar la productividad. Ya sea en el trabajo o en el estudio y aprendizaje.

Esto me recuerda a la época de exámenes de Bachillerato. Me costó coger el ritmo para motivarme a estudiar. Ya se sabe, con la selectividad y todo eso. La primera semana de estudio fui a la biblioteca. Bueno, los primeros cuatro días. Pero en cuanto cogí el ritmo de estudio, me agobiaba el hecho de tener que ir a la biblioteca. Sentía que perdía el tiempo. Hay gente que no puede estudiar en bibliotecas porque el espacio abierto les molesta: la falta de privacidad no les permite aprender. Por eso se quedan en casa estudiando.

2. La contaminación por ruido: una plaga moderna.

Según este artículo de MedScape, “la contaminación acústica no se cree causa de enfermedades mentales, pero se asume que acelera e intensifica el desarrollo de trastornos mentales latentes.”

En el estudio de Konenci VJ, The mediation of aggressive behavior, “la exposición al ruido en sí no se cree suficiente para producir un comportamiento agresivo. Sin embargo, en combinación con la provocación, la ira o la hostilidad preexistente, el ruido puede desencadenar un comportamiento agresivo.”

Tanto en la escuela, universidad y en el trabajo, estamos expuestos a distintos tipos de ruido. Recuerdo que en la universidad, había un chico que iba a la biblioteca con cascos para inhibir el sonido de la obra. Nos reíamos de él. Él se reirá de nosotros en un futuro si tenemos brotes psicóticos.

3. Los trabajadores son más productivos fuera de la oficina.

En el libro de Nikil Saval Cubed: The Secret History of the Workplace cuenta la historia del por qué del diseño de las oficinas. Los despachos privados. Los cubículos. Y la evolución de los cubículos de ahora: las mesas diáfanas trabajando codo a codo con tu compañero.

Una de las conclusiones de Nikil es que tener una mesa compartida con alguien más no te permite ser productivo. Incluso Harvard Business Review publicó este artículo exponiendo que el hecho de tener un espacio privado y propio, en el que podemos costumizar el entorno a nuestro gusto, nos permite trabajar mejor.

Esto también se aplica a los niños y a estudiantes de universidad. Aprendemos más cuando tenemos control de nuestro entorno. Y sin embargo debemos pasar muchas horas en un entorno que nos es desconocido. El homeschooling es una alternativa.

4. Las oficinas diáfanas no son de mucha ayuda para los introvertidos.

Casi la mitad del mundo es introvertida y esto se nos recordó gracias a Susan Cain por su libro Quiet: The Power of Introverts in a World That Can’t Stop Talking. Porque los introvertidos estaban allí. Pero la autora consiguió poner un foco a la situación.

Con todo esto, no significa que no les guste socializar a los introvertidos. O que quieran aislarse del mundo. Escribí sobre ellos en este post. Lo que significa es que tienen ideas y las ejecutan mejor en un entorno solitario. Y tanto niños como adultos, necesitan infraestructuras que simpaticen con su forma de ser.

Del mismo modo que los zurdos tenemos unas tijeras distintas para poder cortar. Incluso palos de golf.