Métodos de relajación y meditación para reducir el estrés

Métodos de relajación y meditación para reducir el estrés

Aquellos que me empezáis a conocer, ya sabéis que me encanta hacer listas de todo con el fin de disponer de mecanismos y alternativas diferentes para poder hacer frente a problemas comunes. Y, hoy he pensado en compartir con vosotros, distintas formas de mantener cuerpo, mente (y quizás, también alma) alejado de tensiones.

Ahí van mis recomendaciones:

Conecta con la naturaleza. Parece una estupidez. Pero no lo es. Cuando te sientas claustrofóbico o con ganas de respirar (porque si no respiramos, morimos) sal a la naturaleza. Acércate al parque más cercano que tengas. Disfruta del sol y el aire, respira profundamente. E invierte el tiempo necesario en respirar entre la naturaleza.

Eso sí, infórmate y averigua antes el nivel de contaminación de tu ciudad. Por si el campo te pilla un poco lejos. Cuídate. Tu cuerpo y tus pulmones son muy importantes

Aromaterapia. No sé mucho de este tema. Pero algunos aromas ayudan a cambiar de humor y aportan energía. A mí, por ejemplo, me ayudan algunos aromas que contengan pachulí, cardamomo o jengibre.

También están los inciensos. Éste es mi favorito. Y quemar Palo Santo también da un aroma delicioso que aporta calma. Lo que más utilizo es el incienso. Pero mi hermana se enfada conmigo, porque dice que produce cáncer y entonces procedo a buscar por internet estudios que afirmen lo que dice mi hermana. Pero por cada estudio que encuentro a favor, hay otro en contra. ¿Algún experto en cánceres de pulmón o en inciensos entre vosotros?

Mandalas. Puedes dibujarlos. Mirarlos y apreciarlos. Lo bueno de dibujar mandalas es que no tienes que ser un experto en dibujo. No hay normas y puedes dibujarlos lo más simétrico que quieras, o no. Escoger los colores que quieras.

Pensamientos positivos, afirmaciones y citas. Tengo una amiga que cuando estaba triste me decía que buscaba en Google frases de motivación. Las coleccionaba en un Word, y cuando estaba satisfecha con su búsqueda, las escribía a mano o imprimía la página de Word para tenerlas entre sus manos. Así cada vez que sentía que recaía en ese estado de inseguridad y miedo, las releía. Busca en Google citas famosas, colecciónalas, pégalas en la pared de tu habitación o guárdalas en una libreta, escritas a mano. Y revisítalas cada vez que lo necesites.

Música. Puede ser desde ésta de Rolling Stones, Hurricane de Bob Dylan, cualquier canción de La Oreja de Van Gogh, o música medicinal. Como ésta. O mantras cantados. Como los de Manu, un chico que ahora reside en Barcelona y canta Kirtans a veces en clases de yoga al aire libre.

Mantén un espacio limpio, despejado y simple. Sin distracciones. Me encanta ver la reacción de gente cuando viene a mi casa. Dicen que está impoluta (lo cual me sienta bien, porque no soy una muy buena limpiadora, y eso me gratifica: hacer bien un trabajo que no hago). Pero en realidad está vacía. No hay nada que no sea necesario. ¿Tele? No. ¿Lavaplatos? No. ¿Cuadros? ¿Para qué? Los libros son mi decoración.

Haz ejercicio, practica yoga o medita. Yo hago yoga. Pero hace poco intenté incorporar el hábito de meditar. Durante un tiempo estaba convencida de que meditar no era lo mío. Yo no estoy hecha para estas cosas. No tengo por qué perder el tiempo haciéndolo. Pero eliminé las resistencias y retomé la práctica, esta vez, en serio:

Me senté en posición de medio loto (aún no puedo sentarme en loto, solo en la postura de Uth Pluthi) y junté mis manos. Con los dedos pulgares e índices formando un triángulo. Observé los pensamientos. Sin prejuicios y dejándolos ir. Al menos, es como se supone que debes hacerlo en meditación (lo leí en The Miracle of Mindfulness: An Introduction to the Practice of Meditation de Thich Nhat Hanh’s). El único problema es que no dejaban de fluir los pensamientos:

Inhala.

Me pregunto cuánto tiempo llevaré con esto.

Exhala.

Seguro que no hubiera aguantado los 20 minutos.

Inhala.

Qué digo. Ni 10 minutos.

Exhala.

Todo lo que quería hacer era leer un libro. Sentarme y desaparecer. Aprender y poder sentir sentimientos que quizás nunca sentiría durante toda mi vida. La meditación no es para mí, o quizás debo seguir practicando hasta que pueda incluirlo en mis hábitos diarios.

Té o café. Una buena bebida caliente reconforta a cualquiera. Ahora estoy disfrutando el té con limón y jengibre. Pero soy muy pero que muy cafetera. Intenté un par de veces en dejar el café. Por todos los problemas que aporta a tu salud, etc, etc.

Alimentación. No sólo escoger alimentos y nutrientes que sean beneficiosos para tu salud. Sino también tratar de comer siendo completamente conscientes en cada bocado que damos. Comer sin distracciones, disfrutando por completo la experiencia de nutrir nuestro cuerpo. Este libro rompió todas mis costumbres alimentarias: El Estudio de China.

Muéstrate amor por ti mismo. Quiérete.

¿Cómo te relajas tú?