Limitar el tiempo delante de la pantalla

Limitar el tiempo delante de la pantalla

¿Es perjudicial invertir tiempo delante de una pantalla? O por lo contrario, ¿Es bueno que invirtamos tiempo frente al ordenador para desarrollar nuestro conocimiento?

Y la pregunta más importante, ¿Por qué escribo sobre esto?

Muchas veces hemos tenido discusiones en casa. Tolstoy lo describe perfectamente en su libro Anna Karenina “Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera.”

Mi familia tiene sus momentos, pero eso es la que la hace especial y única, ¿no? Un país de paraíso y felicidad constante, debe ser abrumador…

En todo caso, hace tiempo estábamos cenando en la cocina los cuatro, como siempre, con la televisión puesta. Mis amigas mexicanas, cuando vinieron de intercambio de estudios a España, se sorprendieron de la costumbre de las familias españolas de comer con la televisión encendida:

– ¿Es normal esto? – decían.

– Sí – respondía – o al menos, en mi casa, también lo hacemos.

De este modo, estamos todos juntos, compartiendo compañía; pero a la vez alejados, viendo la televisión y de vez en cuando comentando algo que aparece en la pantalla. Que normalmente son conversaciones que no deben salir de casa. Mejor en familia.

En todo caso, las críticas mutuas (constructivas o no) siempre están presentes a la hora de la cena. Y como obviamente soy yo la que estoy escribiendo, voy a describirlo desde mi punto de vista, exagerando las críticas hacia mí.

Porque no hay nada más doloroso que recibir críticas. Y esto, es una noche en que todos estábamos cenando pizza, porque era jueves y los jueves tocaba pizza en nuestra casa, mientras mirábamos la gala de Operación Triunfo (unos cuantos años antes de la Universidad).

– Eres una antisocial, te pasas todo el día pegada a tu ordenador – dijo mi padre.

– Y también estudiando – dije.

– ¿Incluso los fines de semana? Eres una antisocial.

– Pues lo mismo hacéis vosotros con la Televisión y no os digo nada – dije.

– No es lo mismo – dijo finalmente mi padre.

¿En qué se diferencia? Sigue siendo una pantalla. El mero hecho de que estemos todos en comunidad viendo la misma pantalla, no implica que nos comuniquemos entre nosotros. ¿No?

Además, ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Salir a jugar en el parque?

Pasaba mucho tiempo delante de la pantalla, y continúo haciéndolo. Porque estas Navidades mi padre volvió a dejarlo claro durante las comidas: “pasa demasiado tiempo en su portátil escribiendo y escribiendo. Tiene 22 años y los pasa pegada a su pantalla”.

Podéis ver que es una tema recurrente en mi familia la discusión de mi obsesión de pasar tiempo online. Pero no sólo soy yo, sino toda la generación Y y Gen Z. Nos ha afectado en distintos grados y por distintas redes sociales, pero básicamente todos invertimos gran parte de nuestro día a día en Internet.

Y ahora que escribo un blog, paso aún más tiempo en el ordenador porque va más rápido. Y siento que no puedo perder demasiado tiempo escribiendo a mano. Sería aún más antisocial.

Como resultados de la búsqueda de enlaces que sean justificadores de la eficacia de pasar tiempo delante de la pantalla, tenemos este genial artículo en que la profesora de psicología de Georgetown University Sandra Calvert afirma que “el tiempo invertido delante de una pantalla incrementa las habilidades ejecutivas” de uno mismo.

Para los más jóvenes que invierten tiempo jugando a videojuegos, Calvert afirma que la exposición de éstos aumenta la coordinación visual con las extremidades y mejora la lógica. Hay evidencias de que la agudeza visual mejora, recibiendo inputs de información en tiempo reducido.

Quizás tendemos a idealizar el pasado, pensando que antes de que hubiera Smartphones o MacBooks, estábamos activamente hablando con cualquier persona de nuestro alrededor. Saludando a aquél hombre de 50 años en el parque. Entablando conversación con la primera persona que nos encontramos en el metro. E incluso, abrazando a cualquier persona por la calle.

Pero no era así. Sí, la introducción de productos dispositivos ha afectado negativamente a las horas que pasamos en contacto directo con las personas. Pero todo depende de la personalidad de alguien. Por ejemplo, los ENFJ son los más habladores y extravertidos, por lo que son más propensos a hablar con un desconocido, a sonreírle a un desconocido por la calle. Los ENPs (dentro de Myers Briggs Test) también hablan, pero entre gente que conocen. Y cuando empiezan, no paran. Mi hermana es ENFP, y os lo aseguro: hablan mucho.

En cambio, los ISTP y ISFP no hablan ni con desconocidos ni con conocidos. Son muy, muy reservados. Y seguramente estos son los mayores consumidores de internet. Pero no participan en las redes sociales. Porque son más tímidos, y no comparten con los demás. Consumen, pero no generan.

Yo no estoy en ninguna de estas dos categorías. Estoy en algún lugar del medio. Lo que quiero decir, es que la intensidad de lo que uno puede llegar a consumir de tiempo delante de la pantalla, es directamente proporcional con su personalidad. Y por eso, todos tenemos distintos modos de aprender y de desarrollar nuestra creatividad.

Por eso no debemos privar a nadie de que tenga uso ilimitado de internet. Porque eventualmente, si somos más extrovertidos, saldremos más y no consumiremos tanto tiempo en internet. Por lo contrario, si somos más reservados, sí que haremos uso de estos estímulos de un modo más o menos productivo. Y no importa tanto el tiempo que invertimos online, si no la calidad de cómo lo gastamos. 

Con tantas evidencias de estudios que hay ahí fuera de que los videojuegos y el tiempo invertido delante del ordenador son favorecedores para el aprendizaje, es absurdo que aún consideremos el tiempo invertido on-line como perdido. Todo lo contrario: tenemos dominio y poder de decisión para seleccionar e interactuar lo que queremos ver, a diferencia de una televisión, en la cual el único poder era el mando para hacer zapping constantemente…

Sólo hemos transportado el hábito de ver la televisión a leer, jugar, comunicar, escribir e interactuar en nuestro ordenador.

Hay muchos artículos que hablan sobre los pros y contras de educar a los niños de hoy con los videojuegos. Éste lo encuentro particularmente bien escrito, directo al grano y exhaustivo. Además, los comentarios que los lectores dejan, no tienen desperdicio… Y de todos modos, la Generación Z es la que dentro de poco empezará a graduarse en la Universidad… O quizás no.

 

Y tú, ¿qué opinas? ¿Estás a favor o en contra de invertir tiempo en pantalla? ¿Cómo ha afectado esto en tu vida personal/profesional? Gracias por compartir :)