Sobre los hábitos y los propósitos de año nuevo

Sobre los hábitos y los propósitos de año nuevo

En estas fechas, miles de posts hablan de hábitos a seguir para ser un Superman. Tener la supremacía de ser humano y convertirse en una especie de ser invencible.

Sigue estos hábitos y conseguirás la felicidad.

Sigue estos hábitos y serás la mejor versión de ti mismo.

Haz esto a diario, y no te arrepentirás de nada de lo que hagas en tu vida de ahora en adelante.

Vas a ser feliz como una perdiz. Y dominarás el mundo.

¿Es eso cierto? ¿Estamos programados para seguir siempre un mismo patrón y conseguir ser mejores personas?

Incluso yo he escrito algún post de este tipo. Cosas que hacer a diario. O semanalmente. O mensualmente. Para mirar hacia atrás y valorar tu propia evolución. Evaluar cómo progresas en la vida contigo mismo. Porque por si no lo sabías, vas a tener que vivir en tu propio recipiente (que eres tú) hasta el día de tu muerte. Que con suerte, no va a suceder dentro de muchos y muchos años.

Y más aún con el fin de un año. Nos replanteamos que hemos hecho durante todo este año (2014) y marcamos unos nuevos objetivos para el siguiente (2015).

Lo malo de los hábitos es, que cuesta mucho seguirlos. Al menos a diario. Y cuando esto sucede, uno piensa en la parte negativa de no seguirlos, en vez de alegrarse cuando los lleva a cabo durante el día.

Pero es esto lo que predomina: cuando yo no los sigo, siento que fracaso. Yo misma me fuerzo a mi misma para hacerlos, y siento que fracaso.

Luego me pongo a mirar esta web de cosas que encajan perfectamente, que me relaja, por el motivo que sea. Pero no siempre hay wifi disponible.

Volviendo al tema de los hábitos. ¿Nos generan mayor productividad? ¿Nos traen más suerte? O dicho de otro modo, ¿nos hacen crear nuestra propia suerte?

Incluso los posts que hablan sobre cómo tener más suerte, marcan una serie de pautas que hacer a diario, para conseguirlo. Otra vez: hábitos.

No sólo lo encuentras en posts y en Internet en general. Sino que también está en libros. Sí, en libros. Eso que directamente se transforma en verdad legítima y son considerados fuentes fidedignas por el simple hecho de haber sido impreso en papel bajo el nombre de una editorial. (no tengo nada en contra, soy una fan 100% de los libros en su forma tradicional).

Hay desde libros más buenos, así como de malos malísimos. Un ejemplo de bueno, Los Cuatro Acuerdos, que comentan unos hábitos para generar buena fortuna y tener tu libertad propia como humano mientras tu corazón palpita en la superficie de esta Tierra. Sí, son cuatro hábitos, muy bien. Son totalmente simples y absolutamente difíciles: hablar de un modo impecable (es decir, sin perjudicar a nadie, ni a ti mismo, ni mentir), no hacer suposiciones, no tomarse nada personalmente y hacer lo mejor que puedas en todo momento. Pero también hay esos libros más malos… que no comentaremos… pero tienen que ver con algo así como El Secreto

 Ahora que se termina el año, también han florecido los posts de revisión del 2014. Qué hemos conseguido este año, en qué podeos mejorar, qué me voy a proponer como meta el año que viene…

Quiero escribir sobre por qué fracasamos con nuestros propósitos en la mayoría de veces:

1. No son propósitos SMART, como repite mi padre una y otra vez.

Specific. Measurable. Achievable. Realistic. Time-bound.

Específicos. Medibles. Alcanzables. Realistas. Limitados en el tiempo.

No nos marcamos el tiempo preciso en el que debemos desarrollar tales objetivos. Por ejemplo, en el blog de Guillebeau puedes encontrar un post donde comparte un Excel con el análisis de tus propios objetivos de año nuevo. Como un High achiever. O como un “boss.” Si te funciona, escríbeme.

2. Percibimos el período de tiempo de 1 año como muy largo. Y  quizás, eso nos desmotiva por hacer las cosas ahora, por lo que procrastinamos. A veces dejamos las cosas para el último momento, por mucha pasión que pongamos en lo que hagamos. Incluso los bloggers más reconocidos.

3. No priorizamos. Un método de priorización y urgencia, como el que utilizan en las empresas para priorizar proyectos, son los que podríamos aplicar en nuestro día a día.

Puedes empezar por una simple matriz de dos niveles para ordenar tu agenda diaria como ésta. Y el origen de esta matriz es, para un millennial, si más no curiosa. Se la conoce como la Eisenhower box. Si quieres saber más de este general americano que fue Presidente de los EEUU, pincha aquí.

Para terminar con un plano diario similar a:

objetivos no priorizamos propositos anuales

En este post te explica cómo desarrollar esta matriz por tu cuenta.

Balance de mi año (en términos generales):

  • He escrito muchísimas palabras.
  • He publicado 123 posts.
  • He escrito un libro.
  • He terminado de leer 49 libros. Y he abandonado muchos muchos libros sin terminar. Y me alegro por ello. Me costó aprender que si no me gusta un libro, debo dejarlo de lado. No tenemos todo el tiempo del mundo. Y el número de libros sólo hace que aumentar día a día.
  • He dicho muchos Síes, nuevas oportunidades.
  • He aprendido a decir que NO.
  • He hecho mucha introspección. La mayor parte gracias al Yoga.
  • Y lo más importante, he aprendido a equivocarme.