La simplicidad: un estilo de vida

La simplicidad: un estilo de vida

Tras una semana de regreso de un retiro de yoga, nunca me había sido tan difícil volver a la rutina diaria.

Es la segunda vez que tengo el placer de estar en un retiro este año. Con tres organizadores maravillosos, que juntos forman una especie de “trinidad divina”. Tiene gracia que yo mencione estas palabras, porque soy agnóstica a más no poder.

Para poneros en contexto: no es un retiro de silencio. A estos se les llama Vipassana, que son retiros de meditación que duran 12 días. Nunca he ido a uno, aunque no lo descarto en un futuro… pero me resulta muy difícil o demasiado introspectivo. Supongo que tengo que quitarme los prejuicios, para poder disfrutar de esta experiencia. Aunque como dijo Stephen King “Suponer es inútil además de absurdo“. Y no sólo él lo dice, la filosofía Tolteca también afirma que no hay que suponer. Me leí este libro de un tirón al volver del retiro, Los cuatro acuerdos. Supongo (¡OTRA VEZ!) porque echaba de menos el entorno lleno de amor que hubo en el retiro.

Fueron 4 días llenos de Yoga, Bakhti y cocina vegana. Esta vez éramos un grupo internacional: de Canadá, Austria, Alemania, Venezuela, Francia y seguro que me dejo algún que otro lugar. Y obviamente de Cataluña.

No sé que comentar de estos días. De verdad.

En el primer retiro me llevé una libreta para documentar mis pensamientos diarios. Los aprendizajes que iba adquiriendo día a día una vez entrada la noche, después de cenar. Llegué a sentir muchas emociones.

Pero esta vez no quise perder tiempo documentando. Más que perder, invertir. Quise invertir el tiempo estando en el presente. Para más tarde digerir todos estos sentimientos y poder escribirlos a posteriori.

Aunque creo que no me está funcionando demasiado bien… Porque no encuentro las palabras adecuadas para describir toda la ¿felicidad? o energía que envolvía el lugar encantador perdido en la provincia Girona.

Lo único que puedo compartir, por ahora, es una lista de cosas que he aprendido durante este pequeño viaje:

  • Suponer es inútil (y absurdo).
  • Debemos destruir nuestro propio ego, una vez lo hemos construido.
  • Sólo hay un dios, a las representaciones de éste se le llaman divinidades (si es que hay un dios, claro. Aún mantengo mi punto de vista agnóstico. Y además, soy nula en cultura religiosa oriental).
  • Perdonarse a sí mismo, para perdonar a los demás.
  • Querer a tu cuerpo, aceptarlo, nutrirlo… es un reflejo de tu estado actual.
  • Vivir 4 días sin Wifi no es una catástrofe. Es sumamente relajante.
  • Gratitud.
  • Amor.

No he enumerado la lista, porque me parece inadecuado hacerlo. Son aprendizajes. Y no hay que “contarlos”, porque unos tienen más peso que otros, y cada uno representa una infinidad de otras pequeñas cosas. Por lo que no tiene sentido ponerle números.

Es increíble la conexión que puedes llegar a tener con personas que acabas de conocer. Seguramente será porque al ir a un lugar como este, a practicar ciertas actividades, ya “filtras” el tipo de gente que va a ir. Por lo que terminas rodeado de personas con un pensamiento similar al tuyo. Creo que debe ser lo que describe este libro que ahora está tanto de moda: Gente tóxica. No lo he leído, pero supongo que trata de eliminar a personas que impiden tu progreso y crecimiento personal. Que debes rodearte de esas personas que son positivas para ti, que te ayudan a progresar. Que te dicen la verdad siempre, que se preocupan por tu bienestar y quieren verte triunfar. Del mismo modo que tú también quieres que triunfen y les ofrecerás la misma gentileza con la que ellos te tratan. Bueno, supongo. Aún no lo he leído.

En todo caso, es increíble lo bien que me lo paso en estas actividades. Te das cuenta de que necesitas bien poco para ser feliz. Si es que existe, la felicidad como tal, existe.

Porque aunque tengas mucho, como un salario increíblemente alto, siempre querrás un 20% más. Y si, que muy bien, que tener mucho dinero está bien. Pero al llevar un estilo de vida muy caro, tu margen de maniobra sigue siendo el mismo que cuando empezaste a trabajar. Cobrando menos, y gastando menos.

El  secreto está en encontrar ese trade-off o balance que te hace ser feliz: haciendo lo que amas. Esto implica invertir tu tiempo en lo que amas hacer. Vivir con simplicidad.