Mood Board para un Otoño

Mood Board para un Otoño

Vuelve la calidez. Vuelve el otoño con Octubre. Y con éste, Halloween.

No me sentía con fuerzas, ganas ni humor de escribir algo elaborado. Así que me he decidido por elaborar una lista de las cosas que me recuerdan al Otoño o de cosas me gustan en esta época del año.

Caquis. Los probé por primera vez el año pasado, en San Diego (CA), y me recuerdan fuertemente al Otoño. Mira que en San Diego, en esa época del año, o en cualquiera, no hace especialmente frío. Pero el color y el sabor me recuerdan al frío. Las sopas de caqui con canela y dátiles eran mis favoritas para esa época.

Libros. Y libros antiguos, sobretodo. Me parecen increíbles. Pero no podría leerlos enteros. Es más: no podría retenerlos en mis manos más de 2 minutos. Normalmente los libros antiguos están llenos de polvo. No sólo los antiguos, mis libros en la estantería de casa de mis padres (que algunos llevan ya unos 10 o más años) han acumulado un montón de polvo. Y como buena asmática y alérgica del polvo (y de los olivos, pero no de las aceitunas) que soy, se me hincharían los ojos en un segundo. Pero yo ahora voy con el Kindle a todas partes. Me lo compré con mi primer sueldo de prácticas en Ámsterdam. Y por conveniencia: no quería volver con una maleta de más al cabo de seis meses… la de libros que llegué a comprar en todo ese tiempo.

Libretas y plumas. En serio, el negocio de las papelerías quizás no es muy rentable, pero es absolutamente inteligente. Que te muestren todas las variedades de libretas preciosas con distintos tipos de papel… y bolígrafos elegantes y plumas… sólo me entran ganas de comprármelo todo. Y a veces quizás gasto más dinero de lo necesario, comprando libretas que no necesito. Pero bueno, al menos escribo en ellas. Aunque no termino ninguna. Pero atención: estoy a punto de terminar mi primera libreta de toda la vida. Me he enamorado de las libretas de Muji, que son sencillas, delgadas y baratas. Me gustan tanto que me he pedido la tarjeta de 15€ de regalo con puntos estrella de La Caixa para Muji, y así poder proveerme de libretas hasta 2016.

Dibujar. Empecé a principios de año a autoenseñarme a dibujar. Con la ayuda de los consejos de algunas amigas que saben dibujar, y de tutoriales de Youtube, empecé a invertir tiempo para dibujar y mejorar (ja ja, ilusa. Mejorar, digo ¡No había dibujado en mi vida!) y aprender el trazo en lápiz. Lo dejé aparcado… porque todo no se puede hacer. Pero me he propuesto un objetivo más realista y factible, como el de Alemán: dibujar un par de horas el fin de semana.

Máquina de escribir. Como en la aplicación que Tom Hanks creó recientemente para iPad. Para los amantes del sonido de las máquinas de escribir, pudieran disponer gratuitamente. Lo probé en cuanto salió, porque justo la semana en que me había cogido el capricho de tener una, mi padre me envió la noticia de esta nueva App. ¿No os pasa a veces, que pensáis en algo unos días, y por arte de magia o por las fuerzas desconocidas del universo, todo lleva a esa cosa que pensabas tú y tenías en mente? A veces me ha pasado. Recuerdo cuando era adolescente, pensaba en un actor en concreto y la semana siguiente ponían una película de él. O por ejemplo, en clase, pensaba sobre un libro que había leído, y la profesora lo recomendaba en clase el día siguiente. Todo un misterio. Pues eso, que no tengo aún máquina de escribir, pero me parece romántica la idea de escribir en ella.

Una taza de café o té caliente. Qué hay más otoñal que ponerse a leer en el sofá, con la manta y una bebida caliente. Y la lluvia, que no falte, tampoco. Soy una  fan de los cafés. He tenido períodos de adicción total (4 tazas de café al día, con cafeína) y épocas de rechazo a la cafeína. En esa época, me estaba “desintoxicando” por las altas cantidades que tomaba. Las primeras semanas que lo dejé tuve unas migrañas muy fuertes. Pero aprendí que los límites no son buenos, y que un café de vez en cuando, no hace daño. Además, me encanta el sabor… soy de las que lo toman sin azúcar ni leche.

Las puestas de sol. Cálidas, también. Y en particular, ésta es una puesta de sol en Amsterdam… bajo en uno de los puentes del canal. Y aunque no pasé el otoño en esa bellísima ciudad de enero a junio, llovía y nevaba todo el día. Así que el tiempo daba el pego.