Tomar un año sabático ¿Sí o no? ¿Qué debo planificar?

Tomar un año sabático ¿Sí o no? ¿Qué debo planificar?

Es una de esas cosas que se sale de la norma: no es común. Y muchos padres se muestran reticentes ante la idea de que un joven de 17 o más años, pueda apañárselas responsablemente un año entero sin que cometa el espantoso acto de “no dar palo” y tirar al retrete esos 365 maravillosos días de juventud.

O incluso cuando un trabajador, con una impecable carrera profesional, le dice a su jefe “quiero tomarme un año sabático, ¿qué te parece?”. Seguro que lo último que se le ocurre es decirle guapo a la cara.

Por lo tanto, es mejor seguir la corriente y hacer lo que hacen los demás. En el caso del estudiante de 17 años, lo más probable es que se decante por aquella carrera universitaria relacionada con las asignaturas que ha sacado mejor nota en el Bachillerato. Porque eso es lo que se le da bien, ergo es lo que le gustará dedicar al resto de su vida. Porque las notas, al fin y al cabo, son el decisor último del futuro de todas las personas.

Y en el caso del trabajador, seguir trabajando y pensar “el año que viene, se lo pido”  y así sucesivamente hasta llegar a los 54 años. Y por dificultades de la vida, quizás te despiden a esa edad.

No suena muy agradable, ¿no?

En parte es verdad: seguir estudiando algo que te gusta, durante 4 años más, está bien. Tiene sus altibajos: como todo. Pero se puede hacer el sacrificio.

Ahora bien: muchas veces el trabajo que debes hacer una vez te has graduado, no tiene NADA que ver con lo que tú pensabas que sería.

Y esto muchas veces termina en depresiones de caballo para muchas personas. O se sienten incompletas el resto de su vida, si no han desarrollado el examen interior del autoconocimiento, y no se han examinado en sus aptitudes, oportunidades y pasiones.

Porque nos pasamos la vida -desde que podemos recordar- en el colegio. Y una vez terminado, empezamos a trabajar. Entonces ¿cuándo hay momentos para autoconocerse? Los veranos no sirven. Son el único tiempo en oro para aprovechar entre años académicos: y la gente ve que se aproxima su prisión de libertad. Por lo que es mejor pasarse 3 meses saliendo de fiesta, bebiendo, bailando… y vivir historias de amor de una noche para contar una vez vuelta a clase. Y ser el más guay de la clase. Hay una reputación que mantener…

Yo no he tomado un año sabático: esto debo decíroslo. Pero en 2013 estuve todo el año fuera de mi país. Con proyectos, trabajos y gente distinta. Y me lo tomé como si fuera un año sabático: pero estaba cursando mi último año de Universidad. Este mayo me gradué en Administración y Dirección de Empresas.

Tengo una relación amor-odio con la carrera y la universidad que escogí. Pero no me arrepiento de nada, porque si no hubiera seguido los pasos que he hecho hasta ahora, no habría creado este blog, no hubiera descubierto el Yoga, e incluso, aún más importante: no hubiera conocido la gente que he conocido estos 4 años.

(Momento de sentimentalismo melancólico).

Ahora manos a la obra:

Quería estructurar el post dividiendo los puntos a favor y en contra del año sabático. Pero sólo me ha salido un punto en contra. Y más de 5 a favor. Así que supongo que este puede ser un post de “puntos a favor para tomar un año sabático”. Pero bueno. También te lo puedes tomar como: métodos para aprovechar tu tiempo e invertir en ti mismo.

 

Decide la fecha: márcate un periodo de tiempo

Muchas veces, si soñamos, todo se queda en eso: en sueños. Sólo empieza algo a cobrar realmente sentido cuando detallamos las decisiones.

Puede sonar a tontería: pero marca una diferencia abismal el decidir cuándo y cuánto tiempo vas a tomar este tiempo sabático. He titulado el post como “año sabático” porque el concepto se entiende así, con estas dos palabras juntas. Y también por su origen etimológico. Pero puedes tomarte medio año, 9 meses o 3 meses. Se puede ser flexible para encontrar el equilibrio.

Todo depende de ti, tu disponibilidad y de tu presupuesto (del que hablaré más adelante). Ya seas un estudiante a punto de decidir tu futuro, un estudiante que ya lo ha decidido y tiene miedo de haberse equivocado… o un trabajador con una carrera profesional medio construida, ¡bienvenido! y espero que aprendas algo con este post :)

Propósito del año sabático

En marketing nos enseñan que la parte fundamental de un producto, de un servicio, es la preposición que lo define. Qué es lo que diferencia a ese producto de otro. Qué es lo que aporten que no lo aporte los demás productos. Qué solución satisface.

Con tu tiempo, haz lo mismo. Como ya debes saber… tenemos tiempo limitado. Así que tómatelo como una inversión para ti. Entonces, ¿qué solución va a satisfacer este período sabático? Recuerda: no hace falta que sea un año.

Antes de escribir tu propósito, quiero que asumas la siguiente premisa: no todos van a apoyar tu decisión. Muchos van a intentar disuadirte. Y si eres joven, tus padres probablemente te amenacen con no financiarte nada de tu año sabático. Por esto es necesario que tengas claro tu propósito: qué vas a hacer con tu tiempo. Sino, no te van a subvencionar. O no te van a esperar con los brazos abiertos en tu trabajo. Sigue tu corazón y tu propósito.

Escribe a mano lo que quieres conseguir con tu año sabático. Un par o tres de líneas. Te propongo un ejemplo:

“Quiero entrenarme para correr una maratón el próximo otoño. Voy a entrenar a diario para conseguir este objetivo. Paralelamente, voy a leer 50 libros y escribir a diario”. – Esta persona quiere hacer del deporte su vida. Quizás los 50 libros que lee son de no-ficción sobre deporte, nutrición, medicina y estudios científicos.

“Voy a abrir un canal en Youtube y hacer vídeos semanales sobre maquillaje. Voy a hacerme “famosa” en el mundillo, para abrir mi propia linea de cosméticos” – Esta persona quiere crear un negocio durante este año sabático. Va a invertir mucho tiempo, poco dinero y quizás no tiene nada de beneficios en años. Pero irá construyendo audiencia.

¿Me explico con los ejemplos? Estas dos personas tienen una propuesta clara para el próximo año. Se han marcado un objetivo concreto y van a dedicarse full-time a ello.

El propósito puede estar relacionado con tu pasión.

Es más, si aún no tienes una pasión -y el propósito de tu año sabático es encontrarla- puedes poner esto en tu propósito. Y llenar tu tiempo de cosas que nunca antes has hecho. Para salir de tu zona de comfort, y ver qué es lo que te gusta, te apasiona y te interesa. Si buscas en Google, hay incluso listas sobre 100 cosas que puedes hacer durante un año sabático. Esta otra web también da ideas para un año sabático.

Gestiona tu dinero: finanzas personales

Con un gran objetivo y un período de tiempo decididos, puedes empezar a detallar más cosas.

¿Va a efectuar un viaje? Si la respuesta es sí: ¿Saldrás del país? ¿Saldrás del continente?

Detalla todo: tiempo y lugar. Esto te ayudará a sumar dinero que necesitas para cumplir tu objetivo. Es fácil, ¿ves?

Lo difícil ahora es averiguar con qué dinero vas a pagar éste o éstos viajes.

¿Vas a trabajar en este tiempo? ¿Tienes unos padres ricos y compasivos que te lo paguen por ti?

¿Tienes el dinero ahorrado suficiente para ir y volver?

En función del dinero que tengas, deberás quedarte en un destino en concreto y trabajar media jornada allí, para pasar el resto del día dedicándolo a tus proyectos personales.

Por ejemplo, lugares baratos para ir a vivir son Medellín y Tailandia según Ángel de Vivir al Máximo. Son destinos con clima agradable y precios asequibles. Además, ambos lugares tienen idiomas que puedes dominar: Inglés y/o Español.

Fondo de maniobra: tener claro y de memoria tus gastos. Saber lo que vas a necesitar en un mes. Esto quizás no lo puedes saber exactamente de antemano. Por esto es necesario que tengas un flujo de dinero, al principio, por si surge algún gasto imprevisto. Vive sin deudas: no gastes más de lo que tengas. Elimina el crédito: resérvalo sólo para emergencias (te han robado o te has quedado tirado sin transporte en un lugar desconocido).

También debes ajustarte a un estilo de vida acorde con tu fondo de maniobra. No esperes viajar de 5 estrellas. Minimiza lo máximo tus posesiones materiales. Aprende a vivir con los objetos y ropa imprescindibles. No hace falta que tengas 20 camisas diferentes. Ni 8 pantalones. Vive con lo mínimo.

Pero si decides no viajar durante este año sabático, va a salirte mucho más barato. Aprende a ahorrar. Haz alguna escapada de fin de semana por tu cuenta. Aunque sea en tren, a una ciudad a dos horas de donde vivas. Da igual, pero un viaje por tu cuenta, por muy cerca y muy humilde que sea, puede hacer maravillas a tu creatividad :)

Sal de tu zona de comfort: aire fresco, cambios

Evita encerrarte con lo que te sientas cómodo. Para evolucionar y crecer, trata de crear nuevos hábitos. Probar nuevas cosas.

Pierde el miedo. No hay nada que temer, descubrirás que no hay de qué tener miedo. Muchas veces tenemos esa concepción de que lo extranjero es “peligroso”. Lo desconocido nos puede hacer daño. Luego nos sentimos estúpidos cuando la realidad no es tan mala como pensábamos.

Crea tu propio club en Meetup. Un club de escritura. Me encantaría hacer un club de amateurs escritores, para escribir toda una mañana y compartir lo que hayamos escrito… ¿Alguien en Barcelona se apunta?

Cuando estuve en Amsterdam me apunté a un club de lectura en Meetup. Conoces a gente maravillosa con tus mismas aficiones. Si no encuentras un Meetup en tu ciudad con tu misma afición ¡créalo tú mismo! Justo al entrar en Meetup.com verás en la parte superior la opción de crear grupo:

AÑO SABATICO MEETUP PROPOSITO

Expectativas bajas

No todo va a salir como esperas.

No siempre vas a conseguir tus objetivos.

Como he dicho antes, necesitas planificar, al detalle. Pero busca un detalle generalizado. Porque a veces los mejores planes son los espontáneos. Los que decides a última hora. Déjate llevar, y piensa que quizás no todo puede ser perfecto, pero estarás viviendo el presente.

Déjate de imágenes y escenarios idealistas. No te imagines en una playa de arena suave y agua cristalina con un cóctel en la mano. La verdad va a ser otra realidad distinta. Recuerda que vas a esforzarte en tu propósito. No a pasar unas vacaciones. Desde luego que puedes programarte días de descanso :) Es lo natural. Pero que no sobrepasen los días de tu proyecto: tu gran propósito.

La actitud es lo más importante

Ya puede estar lloviendo, haberte caído de la moto y torcerte el tobillo (con un par de heridas más) o que te hayan robado enfrente de tus narices y hayan salido corriendo… Que si tienes una actitud mental positiva, llena de buena intención, todo lo malo que te haya o te esté pasando, vas a considerarlo como un daño menor. Un pequeño inconveniente. Pensarás eso porque, por otro lado, verás que estás teniendo la mejor época de tu vida. Estarás tan agradecido por las experiencias que tienes, que el cabreo te durará menos de 10 segundos.

Finalmente, que sepas que siempre puedes dejarlo. Puede surgir una urgencia familiar, o una personal. No te fuerces a hacer algo que a mitad de camino, ha dejado de tener sentido. Que encuentras que quizás al principio el año sabático tenía sentido… pero al cabo de unos meses te das cuenta que sólo estás perdiendo el tiempo.

En ese caso, no te empujes a hacer algo con lo que no te sientes bien. Pero tienes que averiguar por qué no puedes comprometerte en tu propio proyecto. En ese proyecto inicial en el que pusiste tanto entusiasmo y ganas. ¿Qué es lo que te hecha para atrás? Quizás la respuesta no te surge al momento. Eso está bien… a veces las respuestas importantes nos aparecen al cabo de un tiempo. Cuando lo hemos digerido.

¿Y tú? ¿has hecho un año sabático?

¿Has pensado alguna vez cual sería el tuyo? ¿cómo lo planearías? ¿donde irías?

Comparte tu historia en los comentarios :)