¿Qué nos hace ser distintos, mainstream o raros de los demás?

¿Qué nos hace ser distintos, mainstream o raros de los demás?

¿Qué nos define como “iguales” o “diferentes”?

¿Cuándo algo llega a ser mainstream?

Antes que existieran las redes sociales y la mensajería instantánea, pensábamos más fácilmente que éramos únicos y auténticos con solo ser el diferente del grupo de amigos de la clase o de calle.

Pero ahora, podemos saber qué se lleva en Los Ángeles. Podemos copiar la moda de California con sólo entrar en Pinterest e iluminarnos con centenares de fotografías.

Pero, volvamos al recuerdo de infancia, donde si éramos el rarito del grupo, se reían de nosotros. A los demás les daba vergüenza ser distintos y salirse del patrón. Por lo que bajo ningún concepto, consideraban arriesgar su reputación social para juntarse con el rarito del grupo.

En cambio, también está el polo opuesto de ser distinto. Existen los “raros”, pero también están los “guays”. O los “cool kids”. Son aquellos interesantes de la escuela, que se salen del patrón, pero de tal modo que todos quieren imitar.

A este último grupo ¿Qué les convierte en guays?

No dejan de querer representar su identidad mediante su apariencia física y su forma de actuar. Tienen que diferenciarse para mostrar que son alguien más. Alguien distinto. Y sin embargo, se les consideran como “dioses”. Ídolos. Modelos a seguir.

Entonces, el resto, sin querer dejar de ser normales – mainstream, para no calificarse dentro del grupo de los raros- intentan constantemente imitar al resto. Imitarse entre ellos, pero sobretodo, imitar a los guays. A ser, de algún modo u otro, los interesantes. Qué digo: ¡los más interesantes de la sala!

Un pequeño paréntesis: ¿de dónde surge esta necesidad de ser el más chulo de la sala? ¿Tiene algo que ver con una tendencia innata hacia el narcisismo?

De todos modos, ¿quién entra en este grupo de “cool kids”, entonces?

¿Y qué papel juegan los pioneros, emprendedores de ideas, en esta bipolarización de gente rara y distinta? ¿Son los pioneros, unos bichos raros?

Estoy segura que muchos de los pioneros tuvieron enfrentamientos con sus familiares y conocidos. Que intentaron disuadir a toda costa a estas personas que se salían del patrón, para que no fueran rechazadas por la sociedad. Y en consecuencia, para no sufrir. Pero, no hay mayor sufrimiento que no ser lo suficientemente fuerte como para seguir tu propio sueño. ¿No crees?

Es peor la propia represión, que el rechazo de un grupo de personas. Da igual si es una minoría o una mayoría: siempre habrá alguien que esté dispuesto a escucharte. Y esto ya valdrá la pena.

En el retiro de Yoga, de entre todas las maravillosas personas que conocí, estaba una chica, que entre los muchos dones que tenía, uno era hablar con el corazón.

La última noche, antes de irme -fui la primera en irme, por cuestiones de vuelo y agenda de trabajo, no por ganas- me miró fijamente a los ojos, y con voz firme me dijo, más o menos, que la humildad es la herramienta de los pioneros. Y que ser pionero no es fácil. Va a ser duro, porque habrá gente que te criticará. Pero aquellos que tienen algo que ofrecer y son humildes, llegan lejos. Llegan al corazón de alguien.

Entonces, los pioneros quizás son unos incomprendidos. Los raros de la sociedad. Pero afortunadamente, ocurre algo en este proceso, en el que comunican su propósito, que conectan con una gran cantidad de personas y éstos (incomprendidos) algún día se convierten en ídolos. 

En este proceso, la segunda persona es la clave. La primera persona es la que lleva el mensaje. Una idea. Y tiene el valor de comunicarla por primera vez a la sociedad. A éste genio iluminado, le sigue una segunda persona. Una segunda persona que no muestra vergüenza en darle la razón y comunicar su mensaje.

Gracias a esta segunda persona, se le suma una tercera. Que también quiere pertenecer a este pequeño grupo. Y tiene fe en los dos primeros. Se van sumando adeptos a la lista. Y los seguidores crecen.

Y de repente todos quieren formar parte de este grupo que está creciendo. Todos quieren ser como los demás. No quieren ser excluidos. Y sorprendentemente, el primero, llamado loco hace un tiempo por quizás más de una persona, se convierte en el líder. Se vuelve en el “cool kid” de la escuela, del que todos hablan.

Entonces, el mérito ¿de quién es?

¿De esa primera persona, que supo explotar la idea?

¿O de la segunda, que siguió la locura del primero contra todo pronóstico?

¿O quizás de la tercera, que supo ver el potencial de la idea de ese par de lobos esteparios?

Dedicado al arte. A Lord Caos.