Independencia financiera (Guía de trucos)

Independencia financiera (Guía de trucos)

“Money is better than poverty, if only for financial reasons” Woody Allen

“I’d like to live as a poor man with lots of money” Pablo Picasso

Queremos tener independencia financiera.

Entendemos de dónde sale el dinero. El problema es, que es difícil hacer que salga. Me explico: a veces podemos no tener trabajo, y por lo tanto, no hay sueldo. Entonces, ¿de dónde sacamos el dinero? Y para esto, tampoco tengo otra respuesta que, concentrar todos los esfuerzos en conseguir empleo.

Este es el primer verano que paso trabajando. Tengo 21 años, así que tampoco soy demasiado mayor para pasarlo trabajando. Sí que he hecho de profesora de repaso algún que otro día de agosto… pero no en ninguna empresa, lo que se pueda decir un trabajo de verdad, vamos. Ni de camarera. Aunque reconozco que no sería muy buena. Serviría más cafés por el suelo que en las mesas.

Aprovechando que me he graduado este año y que voy a empezar el máster en Marketing en la misma universidad (¡a veces, todavía me pregunto si ha sido la elección correcta!) pensé que no iría mal ayudar financieramente a mis padres a poder pagar mis gastos mensuales, el piso de alquiler y… mis caprichos, vaya. ¡Que quizás el 15% de mi sueldo me lo gasto en libros! El resto, en comida. Es exasperante ver cómo se va el dinero.

Es un cash flow en toda regla. Viene y va. Se va rápidamente, de la misma forma que ha llegado. En fin, el tema es conseguir llegar a final de mes tranquilamente, sin sustos, pero dándose un estilo de vida aceptable. Digo “aceptable”, pero me refiero más a un estilo de vida humilde (o si se quiere decir de otra manera, sin pretensiones). Porque un estilo de vida humilde es absolutamente enriquecedor: te da la sensación de apreciar más las cosas.

Ríete todo lo que quieras… pensarás que escribo estas tonterías porque, de un modo u otro, trato de complacerme de mi “desgracia”. Pero, todo lo contrario. No me considero pobre, pero tampoco rica. Los hábitos del consumismo pueden llegar a hacernos pensar que necesitamos consumir para ser felices. Más y más: necesito cada vez más.

Confieso que a mí me pasa esto con los libros. Nunca hay suficientes. Muchas veces pienso que quizás tengo una enfermedad que me impulsa a comprar más libros… A tenerlos todos (los que valgan la pena de leer) y ordenarlos en mis estanterías. Los ordeno por color, eso sí. Ni por orden alfabético ni por autor. Es mi pequeño arcoíris. Ha quedado muy cursi. Pero creo que tras 80 posts, puedo permitirme mi primer comentario cursi.

Sí, 80 posts ya. Una pausa para celebrar este acontecimiento con un pequeño baile.

Ya está, gracias por bailar conmigo.

Pues el tema de administrar dinero, es peliagudo. Hace poco, leí un libro sobre un ex-alumno de ESADE titulado ¡Vive sin trabajar! se llama José Castelló. Y su punto de vista como sus comentarios están relacionados con lo que os voy a contar hoy.

Tengas el trabajo que tengas (asalariado o autónomo), y en función de la cantidad de ingresos que tengas, vas a tener unos gastos, independientemente de tus ingresos. Y normalmente, cuando le preguntas a la gente cuánto cobra al mes, o al año, te dicen la cifra rápidamente. Sin pensarlo. En cambio, cuando les preguntas a cuánto han ascendido sus gastos mensuales o anuales… se lo piensan más. Tardan más a reaccionar. Deben calcular, sumar… eso si se acuerdan (¡no de sumar, de los gastos!) ¡Curioso!

Mi propuesta es la siguiente: sé más consciente de tus gastos, que de tus ingresos.

Una vez tengas una nómina o unos ingresos cada mes (ojo, no da igual si es fija o variable) ten en cuenta en qué te lo vas a gastar. En porcentajes. O sea, en cifras “relativas”, no “absolutas”. Eso facilitará la composición de gasto en “tu memoria”

Dependiendo de tu estilo de vida, tendrás un mayor o menor porcentaje en gastos de comida. Yo salgo muy poco a comer en restaurantes, por lo que no me aumenta mucho la factura por este lado. Sin embargo, me encanta pasar tardes enteras en cafeterías mientras escribo, leo blogs o noticias y consulto las redes sociales. Pero esto no entraría dentro del bolsillo de “comida”. Os contaré luego lo de los bolsillos.

En fin, que de comida yo suelo gastar casi un 50% de mi salario. Como mucha fruta y verdura (cuando digo mucha, me refiero a cantidades “enormes”) y desgraciadamente, en España, los precios son muy elevados. Excepto los plátanos, que me salen muy baratos. Por eso, en un futuro me planteo vivir en una zona tropical (¿Tailandia?), donde pueda permitirme copiosas cantidades de frutas y verduras a precios muy bajos.

El 50% restante de mis gastos, son para otras necesidades vitales o caprichos.

Antes he mencionado lo de los libros. Sí, tengo un problema. Me gasto un 15% en libros, quizás. O menos… depende del mes, de los libros de interés y del tiempo libre. Por ejemplo, en verano me estoy gastando mucho más, porque tengo los fines de semana completamente libres y al salir del trabajo, si no he quedado con nadie, puedo dedicarme completamente a mi lectura. Vamos, que tengo un montón de precioso tiempo libre. La gente ahora está de vacaciones, viajando a lugares exóticos o saliendo de fiesta. Pero no os preocupéis, este jueves me voy a Ibiza a un retiro de yoga ¡Diversión para todos!

El 35% restante de mi salario, intento guardármelo, ahorrarlo para imprevistos. O para mi bolsillo de “blog personal”. Este es un bolsillo que me he inventado yo. Es todo el dinero que invierto (atención: no he utilizado gasto) para mi blog.

El concepto de los bolsillos, es un término que se usa en Marketing, para dar nombre a los productos y servicios que los consumidores compran. En el bolsillo “alimentación” están la comida, bebidas, etc. Pero cuando se trata de algo más que alimentación, cuando son productos orgánicos y locales, es el bolsillo de “estilo de vida saludable”. Ir a un parque de atracciones o al cine se trata de “ocio”. Y así sucesivamente.

Es decir, sobre mi bolsillo “blog personal”: si tengo que escribir y necesito inspiración, muchas veces voy a un Starbucks cerca de mi casa. El dinero gastado en Starbucks, es para el bien de este blog. No estoy haciendo publicidad de la empresa ni nada, ya me gustaría poder cobrar comisión (¡o recibir los cafés gratis!). No, pero tengo un apego especial a la empresa, porque tuve un profesor genial en San Diego que trabajó con Howard Schultz… y nos hablaba de cómo era él (personal y profesionalmente). Y tanto por la visión de negocio como por el origen de Starbucks (lo fundaron 3 profesores de literatura) no puedo resistirme a ir. Y por el wifi, claro. Y por los baristas, también.

Este último párrafo… ha sido un poco raro. Espero que nuestra relación no se rompa ahora que he confesado que voy a Starbucks.

En fin, también considero algunos libros que me compro como vital fuente de inspiración para el blog. Por lo que aquí entrarían libros de no-ficción que he mencionado a veces (como el del libro negro del emprendedor, los de Malcolm Gladwell, Seth Godin, etc). Todos estos: entran en este bolsillo de blog personal. Otro que me leí y que me parece importante mencionar es el de Hacking Your Education. Es increíble, tras leerlo, me convencí que si alguna vez tengo hijos, no voy a ponerlos en ninguna escuela. No se merecen que les maten la creatividad ni que les corten por un patrón que fue ideado para una sociedad consumista. Los trabajos han cambiado, y el perfil que fue cortado para crear el sistema educativo: ha caducado. Con las ventajas que tenemos hoy en día, no hace falta ir a la escuela para aprender. Google it.

En fin, he llegado a mis 1.000 palabras (me he pasado, incluso) diarias y aún no he expuesto los puntos principales que quería transmitir en este post.

Tras experiencias viviendo sola en el extranjero y haciendo homenaje al apodo que se nos da a los catalanes de “agarrados”, comparto 12 ideas para poder gestionar las finanzas personales de una mejor manera:

  1. Controla tus gastos. Gasta menos de lo que ganas. Parece lógico. Pero muchos grandes “jefes” han quebrantado esta regla. Se han endeudado, y así es como llegamos a cualquier crisis financiera. Controla tus gastos. Ingresos – Gastos = Beneficio (positivo). Para una empresa quizás es oportuno tener deuda (para aumentar su rentabilidad) pero para tí, a nivel personal, no conviene nada endeudarse.
  2. Divide por bolsillos o apartados en qué vas a gastar tu sueldo. Y priorízalos.
  3. Deja un porcentaje para imprevistos (ahorrar).
  4. Si no puedes ahorrar, al menos gasta menos. Intenta escoger un estilo de vida que te permita vivir bien y a la vez ser sencillo. Con estilo de vida me refiero a que no necesitas la ropa de “marca última moda”. No necesitas un coche carísimo. Un apartamento delante de la playa, un kindle o un Macbook de última generación. Ni el último modelo de Smartphone. Simplemente necesitas aprender cómo acceder a todo esto al mínimo coste. Manteniendo tu identidad y pudiendo seguir disfrutando de lo que haces y te gusta hacer.
  5. Queda con gente/amigos para tomar un café o una cerveza, en lugar de una comida / cena. Si es inevitable, id a casa de uno de vosotros. Y que cada uno se traiga su comida o un plato “a compartir” con los demás ;) pero intenta pasar más tiempo en casa. No hay por qué salir a caros restaurantes cada semana para reunirse.
  6. Valora más el tiempo que el dinero. Y escoge sabiamente cómo vas a gastártelo y con quien, en lugar de pensar en qué vas a gastarte tal cantidad de dinero cuando recibas el sueldo.
  7. Despídete de cualquier capricho que sea perjudicial para tu cartera (y para tu salud). Por ejemplo: el tabaco. O pagar un gimnasio al que no asistes. Bórrate y haz deporte al aire libre. Me avergüenzo de decir esto: pero durante el mes de agosto me apunté a un gimnasio para forzarme a hacer deporte. Estamos a día 21. Sólo he ido 3 veces.
  8. Intenta ser selectivo con el gasto de periódicos y revistas, lee online aprovecha el potencial de internet para estar informado. Perderás rigor y profundidad pero estarás “al tanto” de lo que sucede.
  9. Haz ejercicio y valora si te sale “a cuenta” apuntarte a un gimnasio. En mi caso, no vale la pena apuntarme a uno. Al final acabas corriendo, yendo en bici o haciendo pesas. Las dos primeras puedes hacerlas al aire libre. La última, puedes utilizar el propio peso de tu cuerpo para hacer flexiones, abdominales, sentadillas, etc. No hace falta la complejidad de las máquinas del gimnasio. Incluso pueden llegar a causarte lesiones si las usas incorrectamente.
  10. Despídete de la televisión. Y de paso, vas a disminuir el consumo de electricidad. Si tienes ordenador, puedes ver algún programa que te interese mucho y que realmente valga la pena, pero si no, es un gasto que podemos considerar superfluo.
  11. Presta y recibe. Ropa, libros, muebles… deshazte de todo aquello que ya no necesites, quita todo el ruido, préstaselo a tus amigos, y así podrás recibir otras cosas a cambio, las cuales vas a poder disfrutar en mayor grado.
  12. Busca la felicidad (o lo interesante) en la vida, no en el gasto. Consumir no es lo importante. Recuerda el punto de valorar más el tiempo que el dinero. Valen más las posesiones de las experiencias y riquezas personales… que el dinero que poseas.

Y si no percibes dinero, encuentra maneras de hacer cosas gratis para pasarlo bien, o para realizar las cosas que necesitas hacer. No hay nada gratis, pero siempre puedes intercambiar favores, que siempre revierten, no lo olvides.