Cómo decidir qué estudiar y saber cuándo dejar la Universidad

Cómo decidir qué estudiar y saber cuándo dejar la Universidad

Ambas cuestiones pueden ser difíciles y trascendentales. Marcan tu paso por el camino de la vida, y aunque todos los caminos lleven a Roma, tomar la decisión ahora sin confirmación alguna de que sea la correcta, siempre comporta momentos de ansiedad, tensión… y en algunos casos, depresión.

Por eso es importante que tanto para elegir la entrada o la salida de la Universidad, hagas un análisis integral de tu situación. Y por si no se te ocurre qué puntos analizar, te hecho una mano con esta lista de cinco puntos que tengo pensada para ti:

1. Qué quieres hacer

Cuál es tu verbo. Si aún no lo sabes, puedes hacer prácticas voluntarias. Ofrécete en un puesto de trabajo y experimenta.

2. Mira qué tipos de trabajo hay después de la carrera

Puede llamarte mucho la atención algún tipo de trabajo. Mi primera elección era estudiar periodismo. Porque las asignaturas de los estudios me parecían interesantes. Poco sabía a qué se dedicaban los periodistas, una vez finalizada a Universidad. La mayoría pasan el día confirmando fuentes. Yo no quería eso.

Estudié una carrera genérica. En este caso, Administración y Dirección de Empresas.

Quise estudiarla en la mejor universidad de Cataluña, porque ya que estudiaba una de las carreras con más demanda, al menos que sea en un lugar donde adquiera valor añadido.

Y puedo garantizar que he aprendido mucho, y que nadie me ha regalado nada. Porque han sido 4 años de intenso trabajo y horas y horas.

3. No seas impaciente, ni te precipites

Hasta el cuarto año de carrera, no descubrí lo que me gusta hacer. Al principio, los dos primeros años descubrí lo que no quería hacer: no me gustaban los aspectos relacionados con “recursos humanos” (porque tampoco los conozco como al día de hoy, después de realizar en el último semestre Dirección de Personas) y en el área económico-financiera, los aspectos ligados a la gestión fiscal (“tax” para los businessmen) de una gran empresa. Al menos ya es un paso: saber qué no te gusta. Pero no acababa de decidirme.

Tras las prácticas en Strategic Planning, descubrí lo apasionante que puede llegar a ser el mundo del marketing. Me quedé intrigada y con ganas de saber más. Durante los 6 meses de prácticas, estaba realizando un trabajo que no tenía nada que ver con lo que había visto en clase. Lo visto en clase era sólo una pequeña parte proporcional de lo que luego, la gente de marketing, realiza en las empresas.

Así es como empecé a ver que quizás yo no era de finanzas, aunque me gusten las finanzas operativas. No quiero actividades rutinarias: revisión de documentos, control de que todo esté en su “lugar”… no. Me gusta mucho más la acción, el análisis y la activación de objetivos.

Con este nuevo descubrimiento, centré todo mi intercambio en San Diego en el marketing. Tomé una decisión arriesgada: había suspendido Marketing II por no haber ido a clase. Pero estaba convencida que era lo mío. Al fin y al cabo, ¿las notas no lo son todo, verdad?

Y puede que en unos años encuentre una nueva dirección en mi pasión. Porque nunca se deja de aprender, pero por ahora, estoy disfrutando del momento.

4. Lee

Ya sean novelas, libros científicos, biografías, entrevistas, prensa…

Leyendo sobre temas que te interesen, te ayudarán a darte cuenta de qué quieres hacer. Quién eres y qué ideas tienes.

Si eres de los que no les gusta leer, y necesitas hacerlo todo para llegar a tu objetivo, puedes usar la lectura como un presagio para llegar al éxito.

Para identificar tus propias metas, vaga y sueña entre historias: ya sean reales o ficticias. Lleva tu imaginación un paso más allá.

5. Háblalo con gente

Tus amigos, tus compañeros de clase. Los tenemos justo al lado y seguro que alguna vez han tenido este pensamiento.

Los problemas siempre se ven de mayor magnitud cuando residen dentro de nosotros. Coméntalo con alguien y aparte de sentirte genial, por haberte quitado un peso de encima, verás como la persona te escuchará e incluso empatizará contigo. Va a entenderte mejor de lo que crees, y  esto te ayudará mucho más que los cuatro puntos anteriores de este post.

Todos tenemos a ese alguien a quien le podemos contar nuestras preocupaciones. Sino, cuéntaselo a tus padres. Es normal querer parecer “fuerte” delante de ellos y no querer soltarles la bomba para evitar preocupaciones. Pero vas a solucionar más rápido esta ansiedad que te persigue a diario sobre si debes dejar tus estudios o no, o cambiar la orientación de los mismos y empezar de nuevo.

Bueno, quizá no lo soluciona del todo: pero al menos serán conscientes de tu posición actual. Siempre y cuando aportes argumentos razonables a tu cambio de carrera a tus padres, no creo que tengan problemas para mostrarte su apoyo. No olvides que su mayor prioridad es que TÚ seas feliz.

Fotografía principal de la increíble fotoperiodista Ingrid Ribas