Ganar confianza en sí mismo

Ganar confianza en sí mismo

Tener miedo de empezar solos a hacer algo nuevo, un nuevo objetivo o un nuevo hobby… cuesta bastante. De entrada, da respeto.

Estamos acostumbrados a hacerlo todo con más gente: en familia, con los hermanos, en la escuela… siempre hemos tenido algún que otro tipo de apoyo. Y en algún momento de nuestra vida hemos perdido la confianza en nosotros mismos. O quizás nunca la hemos tenido porqué se ha abierto una puerta en la que ha entrado en juego la reflexión… y te has dado cuenta de que quizás, no mereces tener éxito por el poco valor que tienes.

Pues déjame decirte que no es verdad. Todos tenemos un gran valor. Nos especializamos en algo, y esta es una de las mejores cosas que hacer con tu carrera profesional: encasillarte en una especialidad, en la cual tú seas el más brillante, o de los más brillantes (que los 100 primeros de algo, siempre son reconocidos y valorados)

Pues, tu valor o tu especialidad, podría brillar mucho más si confiaras en ti. Porque nosotros somos nuestros propios enemigos. A veces incluso los peores de todos. Te dejo 5 consejos sencillos para ganar confianza:

1. Actúa con total naturalidad y sé transparente para ver cómo te perciben los demás

Pide feedback. Pregúntales a tus amigos cercanos (o simplemente conocidos) cómo te perciben. No sólo te ayuda para tu marca personal, sino que es totalmente necesario para tu desarrollo.

Es normal pensar que preguntar demasiado a la gente cómo te percibe es un símbolo de inseguridad.

¿Hago mi trabajo de forma competente? ¿Me relaciono con respeto? ¿Me perciben como “buena gente? ¿Le caigo bien? ¿Le parezco guapo/a?

En realidad, las respuestas a las preguntas adecuadas, ayudan mucho a mejorar tu confianza, porque para intentar cosas nuevas y atreverte a experimentar otras pasiones sin perder demasiado tiempo “conociéndote” a ti mismo, requiere de mucha confianza.

A veces hay que lanzarse a la piscina y empezar algún tipo de actividad. Podemos pasar mucho tiempo de introspección y autoconocimiento. Pero si no indagamos por fuera, probando cosas nuevas, tampoco descubriremos otras pasiones.

Por ejemplo, hace unos 4 meses decidí empezar a dibujar porque quería aprender. Algunas de mis amigas más cercanas de la Universidad hablaban de lo relajadas que salían de clase de dibujo: desconectaban, veían el mundo con ojos distintos. Las dos son personas muy distintas (así lo indicaba su Myers Briggs Test) pero sin embargo, las une el dibujo.

Por lo que decidí tomar clases de dibujo por mi cuenta. Yo solita aprendería con la ayuda de tutoriales en Youtube. Al principio fue aterrador, pero se va con la emoción y las ganas de la motivación inicial.

Aprendí muchas cosas relacionadas con el dibujo. Quizás no he aprendido, de momento, a dibujar bien. Pero sí he aprendido que, al dibujar debes separar los conceptos que piensas en tu cabeza, de lo que estás viendo mientras dibujas. Tienes que dejar de pensar en el concepto “mano” cuando ves una mano. Y simplemente trazar las líneas que tus ojos observan: líneas largas, separadas paralelamente entre sí… ¿me explico?

Porque no estás dibujando un concepto real, estás dibujando lo que tu percibes como real. Me pareció fascinante la psicología que hay detrás de dibujar. Por lo que leí mucho más del tema. Hasta que descubrí que pasaba más tiempo leyendo sobre el tema que dibujando. 

Ahora lo tengo un poco aparcado, para que engañarnos. Pero uno de mis primeros dibujos, al tratar de dibujar el cuerpo humano, fue el boceto de las formas de la cabeza. El dibujo principal que hay en este post.

Quizás no seré la mejor dibujante del planeta. Ni de Barcelona, la verdad. Pero disfruto con este proceso de aprender (això es molt americà… learning by doing). Todos somos capaces de dibujar. Sólo tenemos que encontrar nuestro estilo, nuestro trazo. Pero mi teoría es que todos dejamos de hacer una cosa si no podemos ser brillantes en ella. Coste de oportunidad. Por eso lo abandonamos, porque antes preferimos pasar tiempo haciendo aquello que se nos da bien, o por lo que nos pagan.

Pero no me arrepiento de ser una pésima dibujante, porque estoy disfrutando del proceso.

2. Controla cómo te ven los demás, preocupándote de los demás

Hace tiempo leí un estudio que explicaba como confundimos diariamente el “ser tímido” con ser desconfiados.

La falta de confianza personal (no ajena, a los demás) es lo que nos hace ver como tímidos ante los ojos de los demás. Incluso esta desconfianza personal puede transformarse en ataques de ansiedad. Estos trastornos de personalidad,tienen como consecuencia, la evasión.

Y hay que saber diferenciar entre la preocupación del desajuste personal ante la sociedad y el desajuste general de la sociedad.Si todo nos lo tomamos de forma personal la consecuencia más probable es quedar aislado.

Hay que aprender a trasladar esa ansiedad a una preocupación hacia los demás. Los demás te verán a su manera. No te verán a través de tus ojos por los cuales tú te ves “tan mal”. Relájate y preocúpate de atender las necesidades de tus amigos y/o gente cercana. Sólo así te darás cuenta de que no hay razón por la que desconfiar de uno mismo.

3. Deja que otras personas cuenten tu historia por ti

Para ver si has conseguido transmitir tu mensaje correctamente, y si pueden expresarlo de forma concisa, deja que tus amigos te introduzcan en alguna situación. Que te presenten a sus amigos ellos mismos. Sólo con dos frases, deben ser capaces de transmitir tu personalidad y tu historia reciente.

Por ejemplo, “Este es Marcel. Se acaba de graduar en la Universidad de Derecho y está preparándose las oposiciones. Tiene un blog personal y es un tío muy crítico”

4. Comunica tu historia en voz alta para ver si se pega

Realiza acciones que sean acordes con el mensaje que quieras dar. Es otra forma de “gritarlo” a los cuatro vientos.

Predica con el ejemplo en tu día a día.

Trata a los demás como quieras que te traten a ti.

Escribe un blog, si tú quieres.

¿Qué más puedo decir que ya no sepas? 

5. El autoengaño es bueno (a veces).

En mesura. Sólo si lo haces para reafirmarte en quien quieres llegar a ser, manteniendo siempre PRESENTE y estable tu escala de valores. Fake it ’til you become it, como mencioné en este post sobre el TED talk de Amy Cuddy.

Puedes crear la persona que quieres llegar a ser… pero debes vigilar en no cruzar la línea.

Te recomiendo el libro de Paul Arden, Usted puede ser lo bueno que quiera ser. Se lee en menos de 40 minutos, porque es muy gráfico. Tómalo como una píldora de motivación por la mañana.