El libro negro del (falso) emprendedor

El libro negro del (falso) emprendedor

El último libro que he leído no me ha dejado indiferente. Hacía tiempo que no leía ningún libro para y/o sobre emprendedores.

El anterior fue Emails a un joven emprendedor, de Pedro Nueno (Profesor del IESE, aunque yo le conocí por primera vez como columnista en La Vanguardia, con sus títulos en gerundio). En este último, El libro negro del emprendedor (o del falso emprendedor) de Fernando Trías de Bes, se mencionan los factores claves de fracaso del emprendedor… en lugar de recitar los de éxito que se aprenden en un MBA.

No voy a haceros un resumen del libro, no sería justo. Pero quiero profundizar en una idea que se menciona en diversos capítulos, o asaltos de lucha, como los menciona el autor. Honestamente, no es la primera vez que he leído acerca de este consejo. O que lo he escuchado. En una conferencia que dieron en nuestra universidad sobre el emprendimiento (¡hace ya 4 años!), el socio de Atrápalo nos recomendó lo mismo.

El tema en cuestión: los socios. O más bien la ausencia de socios.

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En definitiva, el libro (y la conferencia) concluyen que es mucho mejor no tener socios. Dan problemas. Dolores de cabeza. Tenerlos provoca, a la larga, desavenencias personales y muchos de los negocios fracasan por el simple hecho de asociarse con alguien inadecuado. Porque las paranoias enseguida crecen. A lo largo de nuestra vida, tenemos objetivos, sueños, prioridades… nuestras metas y ambiciones cambian. El socio que podríamos tener al principio de la creación de la empresa, puede marcarse unos objetivos similares a los nuestros.

Pero de todos modos, e independientemente de tener la misma escala de valores, los objetivos de las personas cambian a lo largo del tiempo. Es decir, aunque se escoja el socio de manera predeterminada y estudiada, puede que no siempre estemos al 100% de acuerdo en todos los aspectos del negocio. El estilo de vida que querrá llevar tu socio en un futuro, puede no coincidir con el tuyo. Y las ideas que se puedan tener para la empresa, pueden ser totalmente opuestas.

Y aquí surge el dilema: si el trabajo termina convirtiéndose en tu vida entera o en nuestro estilo de vida… y es mejor no asociarse con nadie -bajo el supuesto preventivo de que habrá desacuerdos en algún punto- ¿por qué debemos casarnos o formar una familia y ser felices para siempre con la misma persona? Por la misma regla de tres, si cada persona tiene objetivos personales distintos, en diversos momentos de la vida personal… ¿no significa que tendríamos, también, distintas parejas a lo largo de nuestra vida, porque dejamos de ser las mismas personas a lo largo de nuestra vida?

Y uno empieza a comprender que aquí entran en juego sustantivos complejos como: adaptación, versatilidad, templanza, paciencia, etc. etc.

En los 14 asaltos de lucha que dura el libro, el de los socios es el que más me ha preocupado. Realmente el libro está planteado para la vida profesional: para aquellos que quieren hacerse un examen personal y ver si tienen madera de emprendedores a través de los errores de personas que han experimentado esta vida en primer plano. Una recopilación de fracasos a evitar divididos en 14 asaltos, para golpearte desde cualquier ángulo.

El propio autor comenta que quizás el lector ha terminado perturbado tras los 14 asaltos y ha perdido las ganas de ser emprendedor.

Sin embargo, a mí me ha dejado con sensación de querer saber más, ha incrementado mi ilusión, interés y pasión. Con lo que me he asustado fue con la vida personal. He llevado al terreno personal el asalto de los socios. Y el de la vida equilibrada. Ya escribí un post sobre encontrar el equilibrio en el desequilibrio.

Desde ese post, he reflexionado mucho sobre la paradoja de encontrar un equilibrio. Quizás todo está en nuestra mente… y al fin y al cabo consideramos “equilibrio” aquello con lo que nos sentimos bien y seguros a diario. La zona de confort.

Pero, en mi caso, la inseguridad me produce seguridad. Me produce sensación de libertad. Por eso, tener inseguridad, es mi equilibrio.