Escribir... Crecer y ser 'visible' (Aunque sólo sea interiormente)

Escribir… Crecer y ser ‘visible’ (Aunque sólo sea interiormente)

Serán los efectos del verano, del final de estudios, de mi primer empleo en la ciudad, pero uno siempre necesita un momento de “stop”, de poder dedicar algo de tiempo a su propio yo.

Y no me refiero a ir de compras, ponerse guapa o guapo (que también es recomendable, pero se me da absolutamente mal) sino de detenerse unos momentos para conocerse mejor, saber en qué uno está progresando y de qué manera evoluciona y, por tanto, crece.

Y esto se puede hacer, fácilmente, si vas dejando constancia de tus pensamientos, ideas, motivaciones, etc. Porque todo lo que escribas… escrito queda y esta es una memoria que nunca falla (a no ser que pierdas “los papeles” o el disco duro). Creo que con mi primer sueldo me voy a comprar esto. Por tanto, ahí van mis modestas recomendaciones, después de unos días de desconexión:

1. Escribe a diario

Seguramente habrás oído aquel gran dicho de “que el leer no te haga perder el escribir”. Bueno, al menos, en catalán se dice mucho. He escuchado a mis padres repetirlo cientos de veces. “Que el llegir no et faci perdre l’escriure”. La primera vez que lo escuché me puse a reír y les dije que para eso leía. Porque de esta manera aprendía cómo se escribían las cosas. Una cosa favorecía a la otra. ¿Por qué tenían que ser excluyentes?

Pero cuando se es pequeño, la percepción es totalmente distinta. Es muy infinita. Los días eran larguísimos. Daban para hacer miles de cosas divertidas. Tras salir de clase, ir a jugar con amigos, llegar a casa, merendar, ver 1,000 programas en la tele , jugar (si había suerte, con el ordenador) y volver a salir al patio con los vecinos para jugar un rato y cenar en casa.

Los veranos parecían durar una eternidad. Nos despedíamos a veces con lágrimas el último día de clase… porque quizás cuando volviéramos a vernos ya habríamos crecido unos centímetros de más y no nos reconoceríamos.

En cambio, ahora el tiempo se nos escapa. Desaparece de las manos como si se tratara de arena. Se evapora. Y a algunos, se nos explica en la universidad, que hay algo que se llama el coste de oportunidad. Y mientras oímos la definición de este concepto por primera vez, se nos hace un nudo en la garganta y empezamos a padecer lo que se llaman sudores fríos. Al menos a mí me pasó.

Con 21 años (camino a los 22) no dispongo ni de cerca la de responsabilidades que tienen muchas otras personas. Sin embargo, empiezo a hacer malabares con aquellas de mis obligaciones, para poder hacer todo lo que me gusta, lo que hago bien y lo que me piden los demás que haga. The Sweet Spot (también lo escribí en Inglés). Sin olvidar que el leer no me haga perder el escribir.

Por mucho que trabaje a diario, que siga mis estudios, que sea responsable de un blog, mantenga contacto con aquellas personas importantes… debo continuar haciendo aquello que me encanta. Y, en mi caso, se trata de escribir. Sí, puedo leer muchos libros. Incluso proponerme metas y retos anuales. El año pasado me leí 52 libros. Este año me he puesto la meta de leer 25 libros y acabo de finalizar el número 14. Pulp, de Bukowski, para los curiosos.

Pero no puedo ¿Me falta tiempo? Qué paradoja. Aquí dando consejos de cómo organizarse y tener hábitos y, debo reconocer que aún estoy lejos de la excelencia. Que el camino será largo, vamos. Pero esto es lo bonito, que os confieso que no soy perfecta, que me ha costado muchísimo entender todos los conceptos que ahora predico, y que quiero evolucionar de forma transparente.

2. Crea un blog (si aún no lo tienes)

Tiene infinitas ventajas. Entre ellas, que te ofrece mayor visibilidad para los objetivos que quieras llevar a cabo (ya sea crear tu propia empresa online, tu currículum o tu portal de noticias) y siempre puedes volver atrás en el tiempo y ver lo que escribías. Es muy gracioso. Reírse de uno mismo puede llegar a ayudar mucho. Es altamente terapéutico y permite ver, de forma objetiva, tu evolución.

3. Escribe de forma clara y breve

Elimina palabras complicadas y expresiones inútiles. Contra más simple, mejor. Algunos quizá van a contradecirme. Pero cuando alguien lee un blog, no espera lo mismo que alguien que abre un libro de Jane Austen o de alguna de las hermanas Brönte. Se puede ofrecer un poco de literatura cuidada, filosofía y crítica. Pero leer en la pantalla del ordenador cansa un poco. Y no hace falta perjudicarnos más la vista de la que ya la tenemos.

4. Escribe en Wikipedia

Edita tu propia página. Escribe sobre aquello en lo que eres experto. Comparte tu conocimiento, si aún no quieres crear tu propio blog. Además de practicar tu propia literatura y expresión escrita, contribuyes a un bien común para los millones de usuarios que utilizan este portal de información.

5. Y sobretodo, cuando escribas, hazlo de la misma forma en que piensas

Se atrapa antes a un mentiroso que a un cojo. Si resultas falso, forzado o poco natural en tu forma de escribir, no vas a emocionar ni a Bustamante. Conectar con las personas y remover sus sentimientos a través de palabras es un poder que se nos ofrece así, gratuitamente. Deja aflorar tu personalidad. Vas a gustar algunos y otros van a quererte menos (o nada) ¿Y qué? No hay un solo ser vivo en la tierra que es querido por todo el mundo. Es inevitable.

Adelante con tu forma de ser y de pensar. Consistencia y práctica (o sea, perseverancia) son las claves. No abandones tus hábitos, y te será más fácil realizarlos. Voy a atacar mi siguiente lectura (Middlesex, Jeffrey Eugenides) y espero que no interfiera en mi escritura ;)

Fotografía de la fantástica Foto periodista Ingrid Ribas