¿Cómo implementar los objetivos y convertirlos en hábitos?

¿Cómo implementar los objetivos y convertirlos en hábitos?

A veces queremos crear nuevos hábitos. Resultan perfectos en nuestra mente. Los visualizamos y nos vemos a nosotros mismos haciéndolos. Pero cuando se trata de llevarlos a cabo… ya es otra historia.

Algunas veces identificamos que no podemos dar el paso de implementarlos, pero otras veces, ni siquiera vemos el por qué fracasamos.

Si eres del primer grupo, te encontrarás preguntándote a ti mismo: ¿cómo lo hago?

Paseándome entre librerías, donde me siento como en casa, no puedo evitar analizar la sección de Autoayuda. ¿por qué es tan grande? ¿por qué abarca tantos títulos, autores y temas?

No pude encontrar el porcentaje concreto que ocupa este tipo de libros en las librerías, pero sí pude encontrar un par de artículos. Uno de ellos menciona que el 30% de libros que se venden son de autoayuda. ¿No está mal verdad? Des de la crisis económica se han disparado inevitablemente la venta de libros de éste género. Del mismo modo, se disparan los casos de depresión.

Muchos casos de depresión empiezan ahora porque aún quedan ecos de crisis entre las empresas españolas y catalanas. Llegan tarde, pero llegan.

Pero la depresión es un tema completamente distinto. Hoy quiero centrarme en la implementación de los objetivos. Y por lo que parece, los libros de autoayuda ayudan poquito. Porque se trata de un porno literario de la mejora personal. Muchos de estos libros ignoran el paso de implementar las acciones que describen como perfectas.

Cuando en realidad, en esta vida no hay nada perfecto, la vida equilibrada es un mito y la única cosa que nos mantiene sanos es aquello con lo que nos sentimos refugiados y a salvo. Leer, practicar deporte y sobre todo, estar rodeados de nuestros seres más queridos.

No hay nada de malo en fantasear cómo podría ser tu vida. Cómo de bonita sería. Pero todas las ideas se quedan en eso: en ideales. Y a veces pueden torturarnos. Y nos sentimos débiles por nuestros propios pensamientos. Qué majos que somos con nosotros mismos, ¿verdad?

No voy a darte la solución a todos tus problemas, pero puedo listarte cosas que me han ayudado a llevar a cabo nuevos hábitos, para seguir esta mejora continua personal. Quizá nunca llegará a ser perfecta, porque por algo es continua. Pero de eso se trata, de querer llegar a la cima siempre. Cada día de tu vida.

Lo primero es preguntarte por qué no has implementado ya tu objetivo. Quizá estabas demasiado ocupado en ese momento: te lo habías apuntado en algún sitio mientras ibas andando con prisa hacia tu casa, porque tenías mil cosas que hacer. Y ahora no hay quién lo encuentre. Es la receta del fracaso.

O quizás porque este cambio suponía un reto demasiado grande y sería imposible para ti.

Quizás estabas buscando por inspiración y no llegaba. Estabas demasiado cansado pensando en otras cosas.

Quizás lo tenías todo planeado en tu cabeza, perfectamente sincronizado, pero no habías encontrado el momento oportuno.

O quizás no tenías el dinero ahora, y debías esperar a reunir todo el dinero para poder invertirlo.

Quizás, quizás, quizás… me hago un poco pesada, lo sé. Pero tu mente también es pesada contigo. Todas estas excusas seguro que ya te las habrás dicho más de una vez.

Una vez hayas identificado todas las excusas posibles ;) te propongo hacerte estas 7 preguntas:

1. ¿Hay alguna acción, por pequeña que sea, que puedo hacer ahora? Poner algo en tu agenda, en tu calendario o enviar por email a algún amigo tuyo lo que pretendes hacer. Una vez lo comentas con alguien, es más difícil echarse atrás. O escribe un post en tu blog sobre ello (y si lo haces, déjame un comentario para verlo ;) ). Esta pequeña acción puedes hacerla ahora, sin excusas. Si  no, quizás esta nueva idea no es suficientemente importante para ti.

2. ¿Puedo comprometerme a esto durante un mes entero? Quizás tienes mucho jaleo en tu vida ahora mismo. Por lo que resulta abrumador tener que comprometerse con algo más. Y menos implementando un nuevo hábito ¿verdad? Pero si no puedes dedicarle un poco de tu tiempo durante un mes, quiere decir que no es importante para ti. Quizás no sea este mes, pero en un futuro cercano.

3. ¿Si hago esto cada día, qué cambios obtendré? Las acciones pequeñitas construyen un resultado muy grande. Piénsalo. Practicando yoga 3 horas a la semana, estaré más saludable. Escribiendo cada día, quizás ayuda a mi carrera y podré ayudar a otra gente. Si como sano, tendré una vida sana. Si medito, tendré más presencia del momento y del presente. Mi primera jefa me dio uno de los consejos que más me ha grabado en mi personalidad hoy: consistencia. La consistencia es la clave.

4. ¿El dolor de no hacerlo es mayor al miedo de hacerlo? Muchas veces no tomamos acciones porque tenemos miedo de fracasar, o de mostrar que no somos suficientemente buenos. Esto nos pondría en una situación vergonzosa. Este miedo es como si fuera dolor, por lo tanto, borramos la idea de nuestra cabeza. Pero no tomar la iniciativa también puede causarnos dolor. Dolor por dejar de ser quienes somos. De no querer escuchar nuestra propia voz. Incluso en dolor físico: no comer sano nos lleva a una vida menos saludable. Para tomar acción, entonces, debes responder sí a esta pregunta.

5. ¿Puedo dedicar 5 – 10 minutos al día? Honestamente, si te marcas objetivos demasiado grandes, te asustarás y abandonarás. Por otro lado, podrás evitar la excusa del “no tengo tiempo”. Porque 5 – 10 minutos los tiene todo el mundo. Hazlo por una semana, cada día. A largo plazo ya extenderás esa franja de tiempo a dedicarlo a este nuevo hábito. Pero por ahora, empieza con consistencia.

6. ¿De dónde saco estos minutos? Esta es la pregunta crítica y clave. En vez de “voy a meditar mañana” di “mañana antes de desayunar voy a meditar”. Tan simple como esto alimentará tu consistencia.

7. ¿Cómo puedo asegurarme de no olvidar el nuevo hábito? Empezamos el primer día con disciplina. Pero el segundo se nos olvida… hasta que llega la semana siguiente y piensas “joder, he olvidado mi nuevo hábito”. Y te rindes. Pues no es excusa más tiempo. Haz pequeñas acciones que te recuerden este nuevo hábito.

Si quieres empezar a hacer deporte, deja tus zapatillas o tu ropa preparadas la noche anterior. Si quieres empezar a comer bien, deshecha toda la comida que consideres no saludable (o dásela a alguien) y llena tu casa de la que sí lo es.

Pon post-its delante de tu escritorio para verlos cada día cuando te sientes a “trabajar”.

Y sobre todo, coméntalo con tus seres más queridos, para que te den el apoyo necesario.

Fotografía hecha por la increíble fotoperiodista Ingrid Ribas.