Cosas que le diría a mi yo de 15 años

Cosas que le diría a mi yo de 15 años

Uno de los fines de semana que fui a visitar a mis padres estuve revolviendo antiguos trastos personales. Cajas llenas de cartas con tornados dibujados, algunas fotografías de cuando era pequeña, y todas estas cosas que forman parte del “baúl de los recuerdos” de cada uno. Hablo como si tuviera 50 años…

Entre ellas descubrí una de mis libretas pequeñas casi-diario. Lo llamo así porque nunca escribía en la misma libreta suficiente tiempo como para que se llamase “diario”. Empezaba con una, pensando que me llevaría pocos meses a terminarla, pero pasaban semanas sin que volviera a abrirla y a escribir en ella.

En resumen: todos mis diarios son libretas sin terminar (y muchos de ellos sin llegar a la mitad). Quizás me gusta más coleccionar libretas que escribir en ellas.

Entre estas páginas encontré un escrito en particular, de cuando tenía 15 años. Estaba a punto de terminar la educación secundaria (en España le llamamos la ESO, Educación Secundaria Obligatoria). Era el último año con los compañeros de clase de siempre y de empezar a tomar decisiones sobre qué asignaturas estudiar en el Bachillerato.

Todo lo que hice durante la secundaria indicaba que iba para letras. Incluso algunos profesores me alentaron para estudiar Filología Inglesa. Solamente por el puro hecho de que mis notas en Inglés eran las más altas de entre todas las asignaturas. Si, excepto en el Bachillerato, fui una especie “de caso perdido” para los profesores. Y creo que mis padres en algún momento de mi infancia lo pensaron.

Sin más rodeos, os adjunto las líneas que escribí con 15 años:

“La gente no para de hacer preguntas.

¿Qué quieres ser de mayor? ¿Qué vas a estudiar en la Universidad? ¿De qué quieres trabajar?

Me dan ganas de gritarles a todos que no lo sé. Todavía tengo que averiguar si me gusta ése chico. Todavía tengo que decidir quiénes son mis amigos de verdad. Dentro de unos años no sé ni si viviré en este país.

Sé lo que me gusta hacer y leo sobre las salidas profesionales que esto tiene. Por ejemplo, me gusta viajar y escribir. Pero ¿porqué pasarme años estudiando esto si realmente se aprende haciéndolo? Quiero estudiar periodismo, pero no me gusta el trabajo que hay detrás de la carrera.

Me siento frustrada, atrapada y agobiada. No quiero fracasar, porque eso está mal visto. Pero tampoco sé qué está bien o mal. Sólo sé que suspender está mal y aprobar está bien

¿Cómo tomo una decisión con semejante sistema? ¿Porqué no puedo responderles que lo que quiero es ser feliz?”

Realmente me sorprenden mis propias palabras de hace 6 años. Por algún motivo me ayudaba escribir sobre estas incertidumbres. Creo que es la época de mi vida en la que más escribí (a mano) y sobre este tema en concreto.

Y ahora con unos cuantos años más de experiencia y valentía, me gustaría haberle dicho a mi “yo” de 15 años lo siguiente:

1. No podemos predecir el futuro. Ni tú ni tus padres. El tiempo va cambiando las cosas. Por ejemplo, había muy pocos negocios digitales (WordPress, Airbnb, Atrápalo, Youtube). Incluso ser Blogger no se consideraba como opción profesional. Ahora hay academias y todo. Los empleos van evolucionando, por lo que no vas a saber nunca dónde vas a terminar. Puedes incluso crear tu propio empleo. Céntrate en lo que puedes hacer ahora.

2. Sal de tu zona de confort. Arriésgate a viajar. Salir de casa. Pasar horas en solitario en un lugar desconocido para tí. O quizás pasar el día con un grupo de desconocidos gracias a un Meetup. Simplemente hazlo. Te ayudará a desarrollar tu personalidad y carácter.

3. Aprende a ser bueno en algo. Esto te puede abrir puertas en un futuro. Alerta, no he mencionado que seas el mejor en algo. Porque no te interesa ser el mejor. Te interesa destacar y ser alguien bueno para tener motivaciones para desarrollar tu habilidad día sí día también. Especialízate.

4. Deshazte de las distracciones y de la procrastinaciónComo TV, Twitter, Facebook… Cualquier Social Media. Vuelve a la simplicidad en momentos determinados. Y cuando lo hagas, entrégate al completo ese tiempo sin redes sociales.

5. Gánate tu propio dinero (trabajando). Aprende el valor del tiempo y sentirte realizado con lo que hagas. Ya sea de profesor de repaso a niños, de camarero o de vendedor. Cualquiera vale.

6. Construye algo. Lo más fácil (que requiere de menos inversión de capital) hoy en día es montar algo digital. Ya sea un Blog, un canal de Youtube, un negocio de pasteles… ¡Lo que sea! Pero construye algo propio y ponlo en marcha. Empieza a sentir responsabilidad sobre ello y deja que tu personalidad  brille en tu pequeño espacio.

7. Disfruta del ahora. Haz lo máximo que puedas en tu tiempo de ahora. Va ligado a lo de olvidar la procrastinación. Frustrándote por el futuro, no vas a invertir seriamente el tiempo que tienes ahora.

En definitiva, prepárate para fracasar, porque todos lo hacemos alguna vez en nuestra vida. Y esto no es símbolo de debilidad o de incapacidad. Forma parte del ciclo de la vida. Adelante :)