Superar el miedo al fracaso

Superar el miedo al fracaso

Quiero que pienses en la palabra FRACASO. Verbalíza. Ahora, interiorízala y “piensa” en toda su dimensión (y verás que solo te vienen a la mente aspectos peyorativos, negativos, etc…).

Quítale todo lo malo que tenga. Déjate de connotaciones y prejuicios que tenga vinculados esta palabra. Tienes que hacer un “reset” y aprender que esta palabra es sinónimo de dificultad pero nunca es sinónimo de derrota. Y además, la única derrota que vas a sufrir en la vida… es la muerte. Y seria discutible… porque puedes tomarla como una transición hacia un mundo mejor… Dependiendo de tus creencias religiosas.

Visualiza una vela que se consume y que brilla al otro lado de la habitación. Te levantas para cubrirla con un vaso. Se apaga por la falta de oxígeno. Lo mejor es que ya predecías que se apagaría.

Te enseñaron en el colegio que cuando ya no tiene oxígeno, se consume hasta apagarse. Así es como funciona la naturaleza, es el ciclo de la vida. Todo fluye y fluctúa. Y dejando de lado cuán graves son estas experiencias, todos fracasamos y tenemos éxito en algún momento de nuestra vida. Porque así es el ciclo de la vida. Y si no te permites fracasar a los 20’s… es imposible que madures y te fortalezcas adecuadamente para poder acometer los 30, 40, 50 siguientes.

Así que prepárate para fracasar, pero también, prepárate para tener éxito. Y tener éxito significa sentirse bien, nada que ver con el triunfo “social”. Y mucho que ver con el triunfo personal.

No es que sea una experta en gestionar el riesgo personal. Pero creo que todos somos susceptibles a escuchar a nuestro peor enemigo cuando estamos más vulnerables. Y nuestro peor enemigo, ¡somos nosotros mismos! La voz interior que nos dice que no somos capaces de realizar algo.

Ésta voz es la que debemos controlar. Sin embargo, no sabemos cómo. No hemos aprendido porqué nadie nos ha enseñado. Y, sin embargo, todos hemos pasado por esto… y hay quienes lo llevan mejor que otros. Y a veces, sólo porque tienen a gente alrededor que se esfuerza en hacerles ver que realmente valen.

Pero no todo el mundo dispone de estos salvavidas en cualquier momento y lugar determinados.

Si hay algo que entienda de éxitos y fracasos, es el miedo a fracasar.

La exigencia que nosotros mismos nos ponemos cuando hemos volado alto y una vez hemos llegado a una cima y vemos que delante nos espera otra. Y todas las energías invertidas para llegar hasta donde hemos llegado, están agotadas… y el tiempo no espera ni perdona… por lo que no podemos pararnos a descansar mientras nos “entrenamos” para esta nueva cima. Todo lo contrario. Nos llenamos de aire los pulmones y sin que pase un segundo más decidimos seguir avanzando.

Pero, a veces, cometemos el error de olvidar que todo lo que se construye requiere una base sólida. Y siempre que los cimientos y los pilares centrales estén construidos, el edificio puede sostenerse. Si, sé que es muy fácil decirlo. Porque una vez nos encargamos de subir esa cima, sin quererlo, quizás hemos descuidado nuestro fundamento. Y tarde o temprano va a peligrar nuestra estabilidad.

Es muy difícil encontrar el equilibrio perfecto, delicado y compatible. Se debe seleccionar entre elecciones. Y al tener que escogerlas esto nos crea más ansiedad. Esto es el miedo al fracaso que conozco, el miedo a elegir.

Ya nos podrían enseñar esto en la escuela en lugar de repetir la lección del ciclo del agua curso tras curso. O también nos podrían enseñar la naturaleza del fracaso: que todos vamos a pasar por ello y que no tiene nada de malo.

Por tanto, para evitar situaciones inestables… puedes actuar de esta forma:

1. Plantéate objetivos… y recuerda esta regla nemotécnica: los objetivos tiene que ser MARES (medibles, alcanzables, relevantes, específicos y “seguibles” en el tiempo que hayas previsto) o como dicen los anglosajones SMART (Los objetivos deben ser Simples, Medibles, Alcanzables y… Realistas.)

2. Aceptar que hay días buenos y días malos. Cuando tengas uno malo, mímate completamente. Ya tienes excusa para pasarte toda la noche mirando series en pijama y devorando palomitas. Y además, uno puede tener un día malo y analizando la situación fríamente, que no haya sido consecuencia o por causa propia: y si tú no puedes hacer nada, lo mejor es que no te mortifique.

3. Descansa. Duerme las 8 horas necesarias, o más. Pero duerme.

4. Haz deporte. Yo hago yoga, y he aprendido a gustarme a mí misma. Y que no se trata de ir impresionando a los demás, ni a la profesora de yoga. Porque sólo avanzas cuando escuchas tu cuerpo, y te centras en ti mismo. Una vez aprendes esto en un terreno, en mi caso en el yoga, lo extrapolas a todos los terrenos. Y dejas de competir con los demás. Con el único que compites, es contigo mismo. Pero con humildad y compasión.

5. Aprende a perder. No siempre se gana. Esto es como en la Bolsa, debes aprender cuándo desinvertir sin dejarte llevar por la ansiedad de querer más y más.

6. Mirar el vaso medio lleno. Piensa en positivo, en conjunto. La imagen global de todo. Si sólo miras el resultado, en este caso, que hayas fracasado, no vas a aprender del ciclo de aprendizaje de la vida. Da un paso atrás, mira la situación des de una perspectiva lejana e identifica el o los retos que te encontraste. Cómo afrontaste estos retos y por qué fracasaste.

7. Busca cambios para mejorar. No realices los mismos pasos a diario si ves que no funcionan contigo. Cambia tu rutina, sal de tu zona de confort. A. Einstein ya decía hace muchos años: “si haces una cosa siempre de la misma manera, es imposible que puedas obtener resultados distintos”

8. Acepta críticas. Este es un paso importante. Y sobre todo, dales valor, quizá en ellas permanece la clave para poder salir de tu “fracaso” y construir tu propio camino hacia el “éxito”. (no te imagines un camino hacia el cielo con luces parpadeantes, por favor).

Reconocer las críticas, por duras que sean o te parezcan, si son honestas, sirven para mejorar personalmente. Con este feedback que consigues gracias las opiniones de tus amigos o conocidos. Con esto puedes construir los nuevos fundamentos de tu nuevo camino hacia el éxito.

9. Mantente entusiasta. Quizás va a ser difícil si tienes los ánimos por los suelos. Pero puedes fingirlo, para llegar a creértelo. Porque todos somos capaces de modificar nuestro estado de ánimo. Y hay que actuar… the show must go on!

10. Pide ayuda o consejo. Ya sea profesional o a tus conocidos. Lo importante es que dejes que alguien tenga la oportunidad de escucharte, que puedas comunicarle tus sentimientos o problemas. Cuatro ojos ven más que dos, así que quizás ayudas a desenmascarar tu miedo y enfrentarte a él gracias a ayuda externa.

11. Permite el cambio. Muchas veces tenemos miedo a él: ya sea empezar a vivir solo, trabajar en un país extranjero, empezar una nueva relación… De un modo u otro este cambio nos saca de nuestra zona de confort. Pero el cambio, de hecho nos ayuda a descubrir nuevas manifestaciones de nosotros mismos, que aún son mejores. Permite que lleguen y que realicen los cambios necesarios en tu vida. Puedes tener miedo al principio. Pero cualquier tipo de cambio tiene un propósito para tu felicidad, y aprenderás esto con el tiempo.

No sé si será una lista apropiada para tus necesidades. Pero no pierdes nada en intentar actuar siguiendo estos 11 pasos. Y recuerda la última, permite el cambio, deja de estar acomodado.

Espero que puedas utilizar algo o que al menos te haya causado algún sentimiento interior. De todos modos, si tienes una contribución para añadir en la lista, no dudes en dejarla en los comentarios.

Fotografía tomada por: Ferran Cuende en Marina Bay Sands, Singapore. También podéis seguirle en twitter @ferrancuende