10 excusas a evitar para tener tu blog y lograr lo que te propongas

10 excusas a evitar para tener tu blog y lograr lo que te propongas

Este post está relacionado con todo aquello que signifique compartir una creación propia en un lugar público. En este caso, voy a hablar de alguien que quiere ser blogger. Publicar sus escritos en la red. Pero también puede aplicarse a aquellos autores que quieren escribir un libro o una novela. O fotógrafos que quieran exponer sus fotografías (que de hecho, hoy en día es más fácil hacerlo, ya que tienes plataformas como Tumblr, Flickr o Instagram donde hay millones de usuarios conectados).

También para los músicos, que dudan de si publicar sus canciones en iTunes o en Youtube, o aquellos que quieren escribir obras de teatro o películas de cine. Para todos: es importante tener el sentimiento y la pasión por emprender. Pero más aún acallar las voces propias que impiden que tengas éxito. Porque a veces, e incluso demasiado frecuentemente, nosotros somos nuestro peor enemigo.

Ahí van 10 excusas que deberías evitar tener para crear tu propio blog.

1. “Puede que a los demás no les guste lo que tenga que decir”

Escribir en un blog, un libro o pintar un cuadro puede ser sumamente íntimo. Te deja al descubierto ante todo el mundo, por lo que te expones a que te juzguen.

Incluso si escribes un blog de negocios, de publicaciones matemáticas o de tecnología, tu personalidad se ve reflejada. Exponer tus ideas en el dominio público es correr el riesgo de que a la gente no le guste.

Pero no tienes porqué gustarle a todo el mundo. Es algo imposible. Cada vez que publico un nuevo post tengo muchísimas dudas. Y lo pulso con nervios.

Lo que tienes que perseguir es que a la gente que tenga intereses similares que los tuyos, les guste el contenido que ofreces por Internet.

Lo que importa es que con cada post tengas a alguien, una persona, que reaccione gracias a las palabras que has compartido. Que se sienta conmovido o que tome una decisión gracias a tu ayuda. Esto es lo más importante y satisfactorio por todo aquel que desee compartir algo.

2. “No tengo nada nuevo que decir”

Esta sensación de que todo ya está hecho, es lo más frecuente que podemos sentir. Pero lejos de discutir ahora si realmente todo está “cubierto” en las redes o no, lo más importante es el cómo. Cómo sólo tú puedes comunicar esa información.

Todos tenemos nuestra personalidad y esto se refleja en lo que comunicamos y cómo lo hacemos. Por este motivo, aunque creas que ya existen miles de blogs hablando del mismo tema que tú, piensa en que tú puedes ofrecer esta información de forma distinta a los demás.

3. “Mucha gente ya hace blogs de mi tema”

Toma por ejemplo que quieres crear un blog de entretenimiento y diversión. Haces una rápida búsqueda en Google y descubres que hay miles de personas que ya tuvieron esa idea y la hicieron realidad.

Muchos serán amateurs o nuevos y otros ya llevarán muchos años siendo bloggers.

Pero intenta ver el lado positivo. Ya sabes que siempre hay uno :) Hay muchos blogs sobre ese tema porque hay mucha gente que quiere leer sobre eso.

Hay demanda de gente que está ansiosa por leer nueva información con un estilo distinto y, a poder ser, refrescante. La clave es ser consistente y publicar de forma regular, para que tus lectores también te lean más.

Por lo que esto ya no debe ser una excusa nunca más ;)

4. “No tengo tiempo para bloggear”

Tienes el día completo, no tienes tiempo ni para pararte a pensar dónde dejaste las gafas o las llaves de tu casa.

Pero seamos realistas: todos estamos ocupados. Todos tenemos la sensación de estar ajetreados y al límite ¿Cómo permitirse escribir si no tengo tiempo ni para lavarme los dientes?

Los bloggers de éxito o los amateurs son personas normales con miles de responsabilidades. Pero para todo lo que realizamos necesitamos invertir tiempo.

Puedes sacar el tiempo de donde quieras. Siempre y cuando sea algo que quieras hacer y tengas la motivación por hacerlo: el tiempo lo sacas de donde sea.

Escribe en tu Smartphone, en tu libreta o en tu iPad. Da igual el nivel de sofisticación. Lo mejor es tomar notas y desarrollar ideas mientras tienes tiempo libre. Luego te llevará sólo unos 10-15 minutos escribir en ordenador el post.

Habrás ahorrado tiempo y usado tus tiempos muertos. Si esperas a tener tiempo, ya puedes esperar sentado…

5. “No sé por dónde empezar”

Sinceramente hay miles de cosas con las que puedes empezar. Por esto a veces nos sentimos con indecisión y parados.

Que si hostings, plataformas para el blog (blogger, WordPress, Tumblr…), social media o presencia en las redes sociales… Realmente es para volverse loco.

Lo mejor es empezar por escoger plataforma para empezar tu blog. Una vez allí: publica. Escribe. Incluso a diario. Así más adelante ya te preocuparás del social media. Pero lo importante es empezar con algo.

6. “Aún no es el momento”

Al tener otros compromisos con distintas importancias y niveles de urgencia, no queremos que el Blog interfiera en nuestras actividades.

Pero los compromisos siempre van a ir surgiendo. Y si ya te has planteado un par de veces la idea de hacer un blog, quizás es porqué el cuerpo te lo pide y es el momento.

Es como cuando practicas algún deporte o cuando te enfrentas a algún miedo. Debes entregarte y relajarte, ver cómo fluye el proceso y disfrutarlo. Y cuando tengas épocas de menos compromisos, te vas a sorprender preparándote y organizándote posts futuros y empezar a escribirlos, para ahorrar tiempo. Genial técnica de gestión del tiempo ;)

7. “Estoy demasiado cansado”

De nuevo, una excusa con la que la mayoría de la gente puede identificarse ¿Pero sabes qué? Hay actividades que al realizarlas te dan energía. Porque descansas, te relajas y disfrutas del tiempo. Y quizás escribir en tu blog vaya a convertirse en tu propio cargador de pilas.

Piénsalo: ¿cuántas veces vas camino al gimnasio con sensación de “por fin un rato para mí”? ¿O cocinas un plato exquisito y lo elaboras con entusiasmo y emoción?

Pues bloggear, puede ser tu momento de relax (y sí, puedes tener más de uno). Y qué mejor que tener un cargador de pilas que puedes hacer desde el sofá.

8. “¿Y si fracaso?”

Nadie quiere fracasar. La sensación debe ser desagradable. Me lo imagino porque a mis 21 años creo que aún no he cometido ningún “fracaso” en palabras mayores. Además de la sensación, las consecuencias que genera deben ser duras.

Si no empiezo un blog desde el principio, no tendré que ver las estadísticas de WordPress y ver que no le intereso a nadie.

Pero ¿Sabes qué? También fracasas si no lo intentas. Terminas en el mismo lugar donde empezaste. No ganaste experiencia ni creciste como persona. Si no lo pruebas, tienes un 100% de posibilidades de fracasar.

9. “No tengo suficiente conocimiento aún”

Hay muchísimo que aprender cuando te haces blogger. Pero como todo en la vida: tienes que especializarte en algún tipo de conocimiento, porque es imposible que aprendas todo el conocimiento del mundo.

Pero incluso los bloggers más conocidos y más leídos: no son expertos en todo. No existe una meta claramente definida al final del camino. Nadie logra traspasarla.

En mi opinión una de las mejores formas de aprender es mediante la experiencia. Por lo que si te lanzas de lleno a ser blogger, vas a aprender muchísimo. Y ya se verá la evolución que realices.

10. “No tengo buenas ideas”

Esta quizás es la más problemática. En cuando empiezas a ser blogger, llevas unas gafas constantes con las que analizas qué tiene materia para un post y qué no lo tiene. Puede llegar a ser frustrante, porque en algún momento vas a tener que desconectar y quitarte esas gafas. Se debe estar preparado para cuando venga la inspiración.

Pero antes de empezar, es mejor que hagas una lista con todos los temas y títulos que tengas en mente. En cuanto lleves un mes publicando de forma constante vas a ver que las ideas van a fluir un poco más rápido.

Para mantener vivo el flujo de ideas es mejor que estés preparado por los momentos de inspiración. Llegan cuando menos te lo esperas (en la ducha o lavándote los dientes). Estáte listo para cuando te visite la musa: lleva una libreta contigo o tu Smartphone.

También puedes preguntar a los lectores, cuando lleves un tiempo, sobre qué quieren leer. O puedes googlear todo aquello que te apetezca para tener más ideas.