Depresión post-Erasmus

Depresión post-Erasmus

Cada vez estará más presente en España, ya que es el país que más estudiantes envía y recibe. Así que la cosa se pone seria… Porque se estima una cantidad de 5 millones de estudiantes realizando Erasmus entre 2014 y 2020. Sólo las previsiones más pesimistas disminuirían esta cantidad a un 20%.

En Francia ya han reconocido esta experiencia como un desajuste psicológico. España se empezó a plantear reconocerla a partir del 2009. Lo querían llamar “síndrome de repatriación”. Creo que es un tema bastante importante con muchos estudiantes que pueden padecerlo, y aún así hay muy poca información en Internet. Incluso tuve que desplazarme hasta la segunda página de Google.

Quizás no pensamos desde un principio en lo que puede generar nuestra aventura una vez hayamos vuelto a casa. No hay que olvidar que hemos vivido una experiencia única y reveladora durante nuestro Erasmus o Exchange.

Alejarse de la familia (algunos por primera vez) ya resulta un reto de por sí. Asistir a clases en otro idioma y comunicarse con otra gente en ese idioma… puede ser abrumador al principio. Hay gente que cree que se lo va a pasar mal desde un principio por miedo a no saber adaptarse. Hasta ahora habían seguido el flujo normal de las cosas: mismos compañeros de clase, misma rutina diaria, misma cena con televisión con los padres…

En cuanto rompes esto, lo cambias y lo alejas de ti, resulta una experiencia reveladora.

Todo lo que has aprendido y has experimentado ahora sólo podrá existir en tu recuerdo. Y tendrás necesidad por compartirlo con frecuencia con aquellas personas que convivieron lo mismo que tú. Porque no habrá nadie más que te entienda. Que entienda cómo te sientes al regresar de vuelta. Bueno si… Mi padre me dice que tuvo una sensación similar al volver del servicio militar una vez finalizados sus estudios de Medicina, algo que ahora, afortunadamente, no existe. Me refiero a los servicios militares ;) Pero esto ocurrió hace un millón de años.

Algunos de los síntomas que sientes como estudiante, al regresar a tu país son de desajuste y poca identificación con el entorno. Te sientes extranjero en tu propia casa porque ves que todo ha cambiado mientras tú estabas fuera. Sientes dificultad para comunicarte con tus amigos y familia, porque cuesta un poco (o un mucho) recuperar el feeling de antes.

Por lo que hace a tus estudios… pierdes interés. Ya sea porque las clases en el extranjero molaban más o adorabas los profesores que allí tuviste. Con una mayor perspectiva, sientes que quizás aprendiste más fuera y dentro de las aulas de intercambio, que en tu universidad.

Como consecuencia de estos comportamientos, se tiende a idealizar el extranjero. Queremos volver al sitio perfecto donde estábamos súper felices. Porque de vuelta a casa sólo hay un agujero negro pintado de aburrimiento y rutina.

Por lo que te dejo un par de consejos para cuando regreses de Erasmus, o para si algún conocido tuyo lo está y quieres advertirle o aconsejarle cuando vuelva:

  • Mínimas expectativas. Cuando se vuelve al país, es como despertarse. No hay más sueño, sólo rutina.
  • Haz el último esfuerzo. Vale que llegues de “no hacer nada” pero debes esforzarte para el último curso o semestre que te quede. Curra en la universidad. Has pasado por cosas peores (primer y segundo curso, ¡vamos!) y ahora no podrás exprimirte un pelín más. Piensa que esto te va a recompensar por todo el tiempo que ya has invertido inicialmente.
  • Socialízate con los de aquí, pero mantente en contacto con los que dejaste atrás (los de allí). Se pueden forjar amistades valiosas mientras estuviste en otro país. No rompas esta conexión, piensa que con tus amigos internacionales, allá donde vayas, tendrás una casa (¡y viceversa!)
  • El recuerdo es bello, pero no te estanques en él.
  • No compares. Sobretodo, no te comas la cabeza comparando los sitios, las relaciones con las personas, la rutina o el estilo de vida que seguiste. Cada lugar envuelve un “saber hacer” distinto. Adáptate y vive el presente, con las menores quejas posibles… ;)

Por este hecho de tener la posibilidad de experimentar depresión, no hay que evitar la experiencia. Todo lo contrario, es mejor vivirla y afrontarla con ganas. Siendo jóvenes nos adaptamos y toleramos más nuestro entorno. Nuestro carácter aún no está del todo acentuado… por lo que somos más receptivos y flexibles.

Así que aventúrate y disfruta de tu Erasmus o Exchange Program. Adáptate una vez allí, y cuando regreses no te quedes en el pasado. Afróntalo y lidera la situación con serenidad y calma. Estarás preparado para ir a trabajar al extranjero o irte a vivir con tu pareja en un piso ;)