Porqué hago Yoga

Porqué hago Yoga

Todos tenemos un deporte con el que nos sentimos perfectamente bien al realizarlo. Quizás tendremos menor o mayor facilidad a la hora de practicarlo, pero nos resulta satisfactorio. Nos sirve como razón o excusa para despejar nuestra mente en distintos niveles.

Recientemente he leído un libro titulado The 7 Habits of Highly Effective People. El séptimo hábito es el de Afilar la Sierra (Sharpen the Saw). Hace referencia a la mejora continua del individuo, a llevar un estilo de vida que sea sostenible a largo plazo. En el cual puedas mantenerte eficiente en todos los aspectos de tu vida, personal y profesional, sin dejar de mejorar continuamente. Y obviamente, renovar tu conciencia en el tiempo. El consejo es el de practicar un deporte. En concreto, meditar o hacer Yoga.

Para mí, este deporte es el Yoga. Nunca he sido muy buena practicando un deporte. A parte de la clase de educación física, no hacía nada en especial. Un poco de atletismo, natación… pero con la excusa de que soy asmática, mi madre ya hacía por manera de que no me cansara demasiado. Hasta entonces, el único deporte que disfrutaba (en cierta medida) había sido el baile. Ballet, Jazz, contemporáneo, flamenco… Y todos los tipos de baile que se te ocurran. No, no colgaré ninguna foto ;)

Luego pasé una fase de sedentarismo puro. Reconozco que no fue de las mejores. De hecho, eliminar el ejercicio físico afectó negativamente a mi rendimiento, a mi claridad mental y a la optimización de mi tiempo.

Con 19 años practiqué el Yoga por primera vez: el Kundalini. Simplemente porque era el tipo de yoga que mi gimnasio ofrecía. Justo empezar la clase, todos los alumnos se pusieron a cantar un mantra mientras estábamos sentados en la postura cómoda. Mi primer impulso fue reír, y lo hice tan fuerte que la profesora abrió los ojos para pedirme silencio. Al cabo de tres semanas, continuaba asistiendo a las clases… pero no me apasionaba. No sentía la misma conexión que el resto. Al cabo de unos meses, dejé la práctica porque fui a Amsterdam a trabajar, y durante los 6 meses que estuve allí, no practiqué demasiado Yoga (por no decir nada).

Durante mi intercambio en San Diego, volví a retomar la práctica. El gimnasio estaba al lado de mi apartamento y tenía un montón de tiempo libre. El tipo de Yoga que practiqué allí fue el Hatha Vinyasa. Me gustó mucho más que el Kundalini, el Vinyasa es un tipo de yoga más dinámico. Así que tomé todas las clases habidas y por haber. Incluso me apunté en una excursión de Yoga en el desierto de Anza-Borrego en California. Precioso, no se escuchaba ni el silencio:

desierto california san diego

Cuando terminé mi intercambio, practicando Yoga por 4 meses, decidí que una vez en casa, debía retomar la práctica. Porque me hacía sentir genial, me proporcionaba una lista interminable de beneficios… que hoy me gustaría compartir contigo. No pretendo venderte que “debes hacer Yoga”, porque eso es una decisión que debemos tomar cada uno de nosotros. Libremente. Sin imposiciones.

Solamente tengo necesidad de comunicar todo lo que me aporta el Yoga, para ver si, al menos, puedo animarte a practicar ese deporte que tanto te gusta pero por el cual “no tienes tiempo para practicar” o simplemente, por si siempre has querido probar el Yoga, pero tienes miedo de no encajar con el estilo de vida que lo rodea. Allá vamos…

Mejora mi calidad de sueño. Hubo épocas en las que me costaba muchísimo dormirme. Solía dar vueltas en la cama y cuando conseguía dormirme… me despertaba el día siguiente con sensación de no haber dormido nada. Desde entonces, descanso perfectamente y no tardo ni 2 minutos en dormirme.

Un mayor nivel de relajación. Obviamente todos tenemos días en los que nos sentimos más estresados, con un millón de tareas que realizar antes de que se termine el día. Pero es importante no saturarse y hacer una tarea tras otra. Con la práctica de Yoga no sólo obtengo mayor relajación, sino que mis pilas se cargan de nuevo al 100%.

Fuerza y flexibilidad. Mediante la práctica de Yoga mejoras tu destreza a la hora de realizar Asanas con las que adquieres fuerza en todos los ejes de tu cuerpo (piernas, brazos, abdomen, pecho). Por otro lado, tu flexibilidad también se ve mejorada en articulaciones y músculos. Ayuda a volverte más ágil y vital.

Ayuda a superar el miedo. Las posturas invertidas desafían tu confianza. Te ayudan a ganarla y a perder el miedo intentando siempre sin rendirte a conseguir la postura. Primero la visualizas mentalmente, tu realizando la asana, y luego en pequeños pasos, te entregas a la postura. Cuando lo consigues, pierdes el miedo, porque te das cuenta que no había nada por qué preocuparse.

yoga sandiego costa

Se adapta a tu cuerpo y a tu estado de ánimo. La combinación de asanas puedes variarla cada día, dependiendo de cómo te sientes ése día. Si te sientes más flexible, te aventuras con asanas que requieren mayor flexibilidad. Si te sientes con más equilibrio, practica asanas que requieren de éste. También si quieres una secuencia más o menos intensa, tú la puedes diseñar.

Concentración y atención. Normalmente al abrir la práctica de yoga, empiezas con unos minutos de silencio, te marcas un objetivo que vas a tener presente durante toda tu práctica de yoga. Esto ayuda concentrarte en ese objetivo, en ese propósito que debes coordinar con tu respiración y las asanas. Te ayuda a fluir con tu respiración. La meditación también dice que ayuda a prevenir la depresión y el estrés. Contribuye al autoconocimiento y a la paz interior.

Balance. El yoga es la búsqueda del equilibrio. La mayoría de las posturas mejora la alineación de tus extremidades. La búsqueda de ésta alineación te permite mejorar tus posturas y tu serenidad.

La mejora continua. En yoga nunca alcanzas a la perfección una asana al principio. Se trata de seguir tu camino, practicar y practicar para ir mejorando cada día. Lo que más me gusta de esto, es que aprendes a estar siempre receptivo a aprender. Es la mejora continuada de tu práctica, siempre con ganas de aprender.

yoga desierto nurcosta

Para mí el Yoga es un poco como el espejo de los emprendedores. Es un proceso continuo de desarrollo físico y mental, de autoconocimiento y motivación. Siempre con disposición a aprender, a caerte, a superar el miedo, a encontrar el equilibrio de tu vida poco a poco… Sin juzgar a nadie y menos a ti mismo.